En el beso

Halloran

Poeta asiduo al portal
EN EL BESO

Cuando mi beso llega a tus labios
-leve roce, en un principio-
el mundo entero se conmueve,
tu mirada se relaja
y el sol, que está durmiendo,
asoma con disimulo
un ojo más allá del horizonte.

Cuando mi beso llega a tu beso
y lo plural solo es uno,
el aire que nos envuelve
se para, respetuoso.
No contamos los segundos
-¿uno, dos, un millar?-
porque desapareció el tiempo
cuando desapareció el espacio.
Toda la historia se condensa
en esa ausencia de tiempo
y abandonamos el siglo XXI
para besarnos fuera de la historia.

Cuando mi mano se posa
en el beso en tu cintura
todas las células de tu cuerpo
toman posesión del mío,
biológica amalgama
en la que nos disolvemos.

¿Es tu lengua, o el destino
el que juega con la mía
en una danza de locos
embriagados de beso?

Mi mano, que está en tu espalda,
contra mi cuerpo te estrecha.
En el beso, en mi pecho,
laten ya dos corazones.

Te siento latir, amor,
en los labios y en las manos,
en los ojos, las caderas,
en el ser entero nuestro
que construimos besando.

¿Por qué matarlo?
No. Besa, sigue besando,
continúa
a la caza del Nuevo Mundo
que se forma
en torno nuestro.

Somos nosotros mismos, hechos otros,
ese Mundo Nuevo que redime
al mundo de los trabajos,
del cansancio y de los días,
en esta noche de beso
que brilla con una luz nueva.

Brillan tus ojos, amor,
en el beso,
y tiembla tu cuerpo
en el beso junto al mío:
un cuerpo solo que son dos
y que ya no son ninguno,
sino un beso universal
que ha llenado el infinito.

Beso y besas: nos besamos…
Y somos un arcoiris
hecho con la luz del mundo
cruzando el prisma
de nuestros labios.

Beso y besas: nos besamos.
Y nada más hay, y nada importa.

Nos besamos y eso es todo,
y ese todo nos destruye
construyéndonos de nuevo
junto con el cosmos todo.

Beso y besas: nos besamos.
¿Hay algo más en la vida
que el beso que nos damos?

Fuera del beso, ¿hay vida?​
 
Este poema me recuerda a Salinas, esos en los que no existe nada en la vida que no sea todo lo que rodea a su amada.

Un poco largo para mi gusto, pero no pesado de leer.

Un beso, pero ni parecido a los del poema.
 
Discrepo de Yola. A mi que no me gustan los poemas largos, este se me ha hecho brevísimo...vamos que no me hubiera importado que hubiera más besos.


Eres un maestro, Poeta.

Un besazo y gracias por acordarte de vez en cuando de los pobres mortales y deleitárnos con joyitas como ésta.
 
EN EL BESO

Cuando mi beso llega a tus labios
-leve roce, en un principio-
el mundo entero se conmueve,

beso.jpg


Beso, tan mágico como engañador
Tan dulce como trágico.
El beso nos pasea la sangre por las venas
y pone nuestro corazón a latir a una velocidad impresionante.
Para los que entregamos el alma en un beso,
es difícil no salir lastimado muchas veces.
¿Quién habrá inventado el beso?

Tu poema me trajo a la mente mi primer beso estando en secundaria.
El beso que recibí de mi esposo cuando aun no éramos nada.
El beso que le di en la frente a mi abuelo el día que murió.
El beso que muchas veces quise dar y no lo hice por temor o vergüenza.

Me quede cautivada con tu poema amigo
y me paseare cada vez que pueda en tus letras.
Un beso a la distancia y mis cinco estrellitas
que llevan amistad a manos llenas.
Sigue cosechando éxitos.

 
hermoso poema,verdadero placer
de leerte,nos traes a la mente
todo lo hermoso y toda la ternura
que envuelve un beso, con cariño, Anamar.
 
la verdad nunca se me había hecho tan corto un poema tan largo... y ni te cuento que lo leí dos veces más para estar seguro de lo que decías acerca del beso, esa pequeña llave del amor que abre los portales del cielo aquí en la tierra...
excelente poema... quedé impresionado...
saludos
 
Me ha encantado tu poema. Felicitaciones y espero leerte pronto. Saludos
 
EN EL BESO

Cuando mi beso llega a tus labios
-leve roce, en un principio-
el mundo entero se conmueve,
tu mirada se relaja
y el sol, que está durmiendo,
asoma con disimulo
un ojo más allá del horizonte.

Cuando mi beso llega a tu beso
y lo plural solo es uno,
el aire que nos envuelve
se para, respetuoso.
No contamos los segundos
-¿uno, dos, un millar?-
porque desapareció el tiempo
cuando desapareció el espacio.
Toda la historia se condensa
en esa ausencia de tiempo
y abandonamos el siglo XXI
para besarnos fuera de la historia.

Cuando mi mano se posa
en el beso en tu cintura
todas las células de tu cuerpo
toman posesión del mío,
biológica amalgama
en la que nos disolvemos.

¿Es tu lengua, o el destino
el que juega con la mía
en una danza de locos
embriagados de beso?

Mi mano, que está en tu espalda,
contra mi cuerpo te estrecha.
En el beso, en mi pecho,
laten ya dos corazones.

Te siento latir, amor,
en los labios y en las manos,
en los ojos, las caderas,
en el ser entero nuestro
que construimos besando.

¿Por qué matarlo?
No. Besa, sigue besando,
continúa
a la caza del Nuevo Mundo
que se forma
en torno nuestro.

Somos nosotros mismos, hechos otros,
ese Mundo Nuevo que redime
al mundo de los trabajos,
del cansancio y de los días,
en esta noche de beso
que brilla con una luz nueva.

Brillan tus ojos, amor,
en el beso,
y tiembla tu cuerpo
en el beso junto al mío:
un cuerpo solo que son dos
y que ya no son ninguno,
sino un beso universal
que ha llenado el infinito.

Beso y besas: nos besamos…
Y somos un arcoiris
hecho con la luz del mundo
cruzando el prisma
de nuestros labios.

Beso y besas: nos besamos.
Y nada más hay, y nada importa.

Nos besamos y eso es todo,
y ese todo nos destruye
construyéndonos de nuevo
junto con el cosmos todo.

Beso y besas: nos besamos.
¿Hay algo más en la vida
que el beso que nos damos?

Fuera del beso, ¿hay vida?​

Leyendo poemas como estos me pregunto que narices hago escribiendo amagos de versos... que preciosidad...

Cuando mi beso halla
El sinónimo de mis labios
En los tuyos,
El crepúsculo se tiñe de rojo,
Las pupilas de la luna
Filtran las estrellas,
Y nos fundimos en un segundo…

Cuando hallo tu beso en el mío,
Se encrespa el silencio
Y mi tacto arde de frío,
Se torna eterno cada instante
Y se desprende mi corazón
De su lastrado compás…

Cuando mi beso es en el tuyo,
Somos infinitos,
Mis manos se ausentan
Y toman el viento
Que bulle en nuestras miradas,
Cuando mi beso es el tuyo,
Ya no temo la muerte
Que me aguarda…

Y nos legamos el deseo,
Como un fruto que de nuestros
Labios en flor se ha desprendido,
Bebemos su néctar,
Ávidas bocas que se deleitan
Con la dulce semilla
De un beso que nuestros labios
Ha descosido…

Ahora te siento tiritando,
Como tiritan las hojas
Ante el rocío,
Y se desnudan los labios
Ante un beso que despoja
De palabras a mi instinto…

Y después del beso,
Quizás venga otro,
Pero siempre será distinto,
Pues ahora al besarte,
Veo en tu rostro
Lo que mis labios
Te han escrito…

Un beso y después ya nada,
Ósculo perenne
Que conjuga dos almas
En un mismo sino,
Y la vida ahora
No será vida
Sin ese beso
En el que vivo…
 
La verdad es que se han juntado muchos comentarios a los ripios besantes, y sería un poco complicado -por la cuestión temporal- dar particular respuesta a todos y cada uno de ellos. Así que vaya un "gracias" conjunto y, después, algunas consideraciones:

  • Palini: ¿Salinas? Espero que te refieras al de "Salinas, la vida puede ser maravillosa", porque si es al otro tendré que pedirle a tu neurólogo que revise tus neuronas. ¿Salinas? Mare de Deu i Santissim Crist del cabanyal... Bufff... Ojalá... (Creo que es de lo más hermoso que han escrito nunca de mis ripios). Otro bufff...
  • Ana Clavero: Eso de acordarse de los pobres mortales suena a que yo no lo soy. Me parece, obviamente, una animalada por tu parte elevarme al Olimpo... máxime cuando padezco de vértigos en cuanto subo dos o tres peldaños. Y, además, ¿en las alturas no hay menos oxígeno? ¿Qué es lo que quieres? ¿Librarte de mis ripios librándote de mí? Ejem... Por otro lado, aunque creo que ya lo dije: somos todos alumnos. Pares sin primus.
  • Rodolfo García: Tú te solazas y yo me enlunazo. Así estamos empatados, al menos en lo astral (y ni aún así: estrella frente a mero satélite: es lo malo de las Galaxias con un solo sol).
  • Nuria: De tu precioso comentario me quedo con la duda. ¿Quién habrá inventado el beso? Aunque, ¿quién sabe?, igual siempre estuvo ahí, igual no es invento, sino descubrimiento y, a lo mejor, ha sido más importante para la humanidad que descubrir el fuego. Me gustaría pensar que sí. Es lo más cerca que vamos a estar nunca de descubrir el sentido de la vida.
  • Anamar: En eso de traer a la mente lo hermoso y la ternura que envuelve al beso hay un regusto de tristeza. Esas cosas no deben estar en la mente, sino a flor de labio. Justo: en el beso.
  • Raúl Castillo: Vaya mi abrazo fraterno también, por lo atinado de la respuesta a una pregunta que, cuando surgió, la pensé retórica. Pero no: tienes razón y mucha. Bravo por ello.
  • Azul Profundo: No sé si instante congelado por un beso, porque el beso quema e inflama. Creo más bien que, en el beso, rotos los límites temporales, una micronésima de segundo es una eternidad y un minuto es la nada. No hay tiempo, no hay instantes. Sólo beso.
  • Rubascubas: Hombre, a mí no me parece tan largo, la verdad. No eres el primero en decirlo, pero es que me llama la atención. El poema de Mío Cid sí que es largo... pero un sencillo beso... ¡eso es siempre excesivamente corto!
  • Scarlata: Debo reconocerte que me ha dejado un poco triste ese "a veces" de tu comentario. Si un beso no es así, si no te arranca la asadura de los huesos y te manda al último rincón del cosmos, entonces quizá estemos ante el beso devaluado del saludo rutinario (cosa que, por otro lado, odio. ¿Qué es eso de andar besándose con desconocidos? El beso está para otras cosas). Pero es que, ese beso del saludo y la rutina, no es beso. Es un mero smuacks.
  • Poetakabik: Para mí es un placer saber que pasaste y disfrutaste con los ripios. Un auténtico placer.
  • Nochero: Hombre, lo de leerte pronto... ¡Si puedes leerme siempre que quieras! Aquí se quedan los textos, a la espera de lector, casi ad aeternum...
  • Ciela: Fuera del beso quizá haya cosas que merezcan la pena. Pero las que realmente la valen, no siendo beso, suelen andar unidas a él, por una u otra vía. Las demás, valer la pena, lo que se dice valer la pena, no la valen. Porque sólo se sufre por lo que se quiere y penar se pena por lo querido.
  • Fénix: Partes de un doble extraño e inaceptable error cuando escribes que leyendo poemas como estos me pregunto que narices hago escribiendo amagos de versos... que preciosidad.... Primero, en lo de "poemas como estos", puesto que un Juntapalabras ni hace ni aspira a hacer más que ripios. Segundo, porque si de los amagos de versos que escribes es ejemplo las galas con las que has adornado tu comentario, afirmo: nada de amagos, sino versos puros y duros, versos como puños. Pero también aciertas en una parte importante del comentario: cuando dices "qué preciosidad". Ahí tienes razón: debo reconocer que los versos puros y duros que has dejado -sin duda olvidados: deberían tener un hilo propio-, son una preciosidad.

______________________
Lo dicho: agradecimiento reiterado. Y mi abrazo.
 
EN EL BESO

Cuando mi beso llega a tus labios
-leve roce, en un principio-
el mundo entero se conmueve,
tu mirada se relaja
y el sol, que está durmiendo,
asoma con disimulo
un ojo más allá del horizonte.

Cuando mi beso llega a tu beso
y lo plural solo es uno,
el aire que nos envuelve
se para, respetuoso.
No contamos los segundos
-¿uno, dos, un millar?-
porque desapareció el tiempo
cuando desapareció el espacio.
Toda la historia se condensa
en esa ausencia de tiempo
y abandonamos el siglo XXI
para besarnos fuera de la historia.

Cuando mi mano se posa
en el beso en tu cintura
todas las células de tu cuerpo
toman posesión del mío,
biológica amalgama
en la que nos disolvemos.

¿Es tu lengua, o el destino
el que juega con la mía
en una danza de locos
embriagados de beso?

Mi mano, que está en tu espalda,
contra mi cuerpo te estrecha.
En el beso, en mi pecho,
laten ya dos corazones.

Te siento latir, amor,
en los labios y en las manos,
en los ojos, las caderas,
en el ser entero nuestro
que construimos besando.

¿Por qué matarlo?
No. Besa, sigue besando,
continúa
a la caza del Nuevo Mundo
que se forma
en torno nuestro.

Somos nosotros mismos, hechos otros,
ese Mundo Nuevo que redime
al mundo de los trabajos,
del cansancio y de los días,
en esta noche de beso
que brilla con una luz nueva.

Brillan tus ojos, amor,
en el beso,
y tiembla tu cuerpo
en el beso junto al mío:
un cuerpo solo que son dos
y que ya no son ninguno,
sino un beso universal
que ha llenado el infinito.

Beso y besas: nos besamos…
Y somos un arcoiris
hecho con la luz del mundo
cruzando el prisma
de nuestros labios.

Beso y besas: nos besamos.
Y nada más hay, y nada importa.

Nos besamos y eso es todo,
y ese todo nos destruye
construyéndonos de nuevo
junto con el cosmos todo.

Beso y besas: nos besamos.
¿Hay algo más en la vida
que el beso que nos damos?

Fuera del beso, ¿hay vida?​

Un estupendo poema. Me ha encantado su lectura. Probablemente, en el amor, fuera del beso no haya vida.

Un saludo.
 

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