Estás en el borde de cada cosa
Sobre filos abiertos de la duda,
Estremecida quizás de aquel amor
Presentido en las noches, luna, luna,
Llevaste un par de besos en los dedos,
El perfume de un anhelo en bella flor,
Me dijiste te quiero bajo el cielo,
Yo sabía de imposibles, ella no.
Ahora eres nostalgia ajena,
Caminos sin huella en su derredor
Destino de muchas plegarias,
La hoja marchita de un viejo verdor,
Mis manos juntitas ahora
Te claman por ella señor.
Por el beso húmedo de sueños
Y el aroma de su corazón,
En la arena de los desconciertos
Se perdió mi nombre, el de ella no.
Y un perfume suave de su piel emana
Y el alma en su pecho sus besos reclama,
Como voz melodiosa la triste canción,
Si te cansas de tanta nostalgia,
Sé muy fuerte y no olvides mi amor.
Si regresas como lo presiento,
Si te aferras como lo hago yo,
Si no duermes ahogada en silencios,
Si en el viento escuchas mi voz,
No te rindas y sé muy valiente,
Yo sé de imposibles, tú no.