Armonia
Poeta veterana
Por la cómplice amistad que nos une
y por cada una de esas tardes que compartimos...
Sabes lo que siento...
y por cada una de esas tardes que compartimos...
Sabes lo que siento...
En el borde de mis dedos
Tu mano,
siempre atenta
a cualquier detalle,
un dibujo, una promesa,
una caricia, una señal.
Esa que derramaba
su historia, cuando sangraba la pluma.
Tu hombro,
fortaleza inquebrantable
siempre estuvo para
permitirle a mis ojos
limpiar esos pedacitos
de polvo que me impedían
ver las estrellas...
Tu corazón,
ese lugar inmenso,
tan cálido, tan cómodo,
tan especial, al que siento
muy cerquita, hasta cuando no estás.
El que había decorado con nubes
de caramelo, para que nunca tuvieras
el sabor amargo de la tristeza...
Tu tiempo,
no importaba lo que estuvieras haciendo,
siempre hay un espacio para
un hola cómo estás..?
o para escribirme poemas,
para compartir recetas de dulces
y hasta para enseñarme gajes del oficio
informático...
Tus juegos y risas,
nos divertimos como niños
creando fantasías entre hadas,
duendes, música y poesía.
Nunca olvidaré las tardes
en las que un abecedario
de animalitos nos hizo recorrer
el mundo entero.
Olvidé,
olvidé que así como estabas allí,
también necesitabas que yo estuviera.
Lo olvidé amigo de siempre,
confidente de lágrimas e historias
no recordé que eres un ser humano
como yo,
que necesita también una mano,
un hombro, un corazón,
un tiempo y un juego y una risa...
Aunque la magia ya no esté
en el borde de mis dedos,
Te quiero.
siempre atenta
a cualquier detalle,
un dibujo, una promesa,
una caricia, una señal.
Esa que derramaba
su historia, cuando sangraba la pluma.
Tu hombro,
fortaleza inquebrantable
siempre estuvo para
permitirle a mis ojos
limpiar esos pedacitos
de polvo que me impedían
ver las estrellas...
Tu corazón,
ese lugar inmenso,
tan cálido, tan cómodo,
tan especial, al que siento
muy cerquita, hasta cuando no estás.
El que había decorado con nubes
de caramelo, para que nunca tuvieras
el sabor amargo de la tristeza...
Tu tiempo,
no importaba lo que estuvieras haciendo,
siempre hay un espacio para
un hola cómo estás..?
o para escribirme poemas,
para compartir recetas de dulces
y hasta para enseñarme gajes del oficio
informático...
Tus juegos y risas,
nos divertimos como niños
creando fantasías entre hadas,
duendes, música y poesía.
Nunca olvidaré las tardes
en las que un abecedario
de animalitos nos hizo recorrer
el mundo entero.
Olvidé,
olvidé que así como estabas allí,
también necesitabas que yo estuviera.
Lo olvidé amigo de siempre,
confidente de lágrimas e historias
no recordé que eres un ser humano
como yo,
que necesita también una mano,
un hombro, un corazón,
un tiempo y un juego y una risa...
Aunque la magia ya no esté
en el borde de mis dedos,
Te quiero.
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