EN EL BORDE
Me siento estrangulado por mis pensamientos
que rotula mi cuerpo a un extremo incierto
en un afán de desarticular mis sentimientos
para tratar de sepultarlo en un desierto.
Atravieso una línea tan endeble
que balanceándose en la incertidumbre de un movimiento
a veces me eleva hasta la cumbre de un cielo adorable
y otras tantas me destierran en la hendidura de un sufrimiento.
Percibo en muchos momentos la fragancia del huerto florido
que alegra con inmensidad mis horas de optimismo
como también me consume la tristeza de un olor moribundo
que se me cuela a través de un intolerable pesimismo.
Pero sigo recorriendo el camino hacia mi destino
jugando con malabares en el borde de la conciencia
como si fuera el genio de la lámpara de Aladino
que busca acorazar al corazón de la más intensa paciencia.
Ron.
Me siento estrangulado por mis pensamientos
que rotula mi cuerpo a un extremo incierto
en un afán de desarticular mis sentimientos
para tratar de sepultarlo en un desierto.
Atravieso una línea tan endeble
que balanceándose en la incertidumbre de un movimiento
a veces me eleva hasta la cumbre de un cielo adorable
y otras tantas me destierran en la hendidura de un sufrimiento.
Percibo en muchos momentos la fragancia del huerto florido
que alegra con inmensidad mis horas de optimismo
como también me consume la tristeza de un olor moribundo
que se me cuela a través de un intolerable pesimismo.
Pero sigo recorriendo el camino hacia mi destino
jugando con malabares en el borde de la conciencia
como si fuera el genio de la lámpara de Aladino
que busca acorazar al corazón de la más intensa paciencia.
Ron.