alexjor
Poeta recién llegado
Eras la diosa de boca de fresa, desnuda e ingenua
en la catedral del deseo, donde se arrodillan los mortales
sobre la fuente tu reflejo y tu mirada en la mía,
hada luminosa dame a beber tu ser
tu pasión fundida en tus manos,
xana de mi camino, en busca del azúcar de tus labios
he caído rendido – he caído en tus redes.
En una noche oscura implore tu alma
sobre estas rodillas caí en tu jardín prohibido,
quiero probar el almíbar de tus sueños
quiero dejar mi espíritu en tus manos.
Aunque camino por el sendero de los dueños rotos
y he besado las profundidades del mar con esta boca
tu luz me ha guiado a un mundo diferente,
a un mundo donde entre más te tengo
más te alejas de mí,
dime porque desvaneces en cada mañana
y renaces en cada noche,
porqué solo cuando mi ojos se cierran
y no cuando más te puedo apreciar,
ninfa que sanas mis heridas
solo aquella noche te pude sentir
aquella noche cuando más necesitaba el amor de unos labios
sedientos de ilusión, sedientos de amor.
Enséñame a buscarte entre lechos oscuros
entre las hojas secas que caen a mis pies,
muéstrame el orgullo de una rosa
en la penumbra del bosque de los deseos,
un amanecer oculto entre luces fugaces
que deja tu reflejo sobre el lago donde fuimos nosotros,
hoy quiero dejar mi tierra por ti
hoy quiero verte junto aquella fuente.
pase noches de tormenta esperando tu regreso
clame tu aroma sobre mi piel,
grite tu nombre en el vacio de noches de espera
me ahoga el recuerdo
me ahoga tu silencio inerte en mis palabras.
Sentado aún frente a la fuente en donde mis lágrimas
han vuelto a decirte te quiero,
donde el suspiro ha sido intimo y fiel a mis dolor,
aún estoy aquí frente a esta oscuridad
frente al gran espejo de tu recuerdo,
he extendido mis manos para alcanzar las estrellas
pero aún así no condigo tocar el cielo,
me atormentan los ecos de mi voz que te piden vuelve
que te siguen amando, pasear de tu ausencia en mi alma,
como quisiera retroceder el tiempo
y ser eterno en tu cuerpo – en tu mundo.
en la catedral del deseo, donde se arrodillan los mortales
sobre la fuente tu reflejo y tu mirada en la mía,
hada luminosa dame a beber tu ser
tu pasión fundida en tus manos,
xana de mi camino, en busca del azúcar de tus labios
he caído rendido – he caído en tus redes.
En una noche oscura implore tu alma
sobre estas rodillas caí en tu jardín prohibido,
quiero probar el almíbar de tus sueños
quiero dejar mi espíritu en tus manos.
Aunque camino por el sendero de los dueños rotos
y he besado las profundidades del mar con esta boca
tu luz me ha guiado a un mundo diferente,
a un mundo donde entre más te tengo
más te alejas de mí,
dime porque desvaneces en cada mañana
y renaces en cada noche,
porqué solo cuando mi ojos se cierran
y no cuando más te puedo apreciar,
ninfa que sanas mis heridas
solo aquella noche te pude sentir
aquella noche cuando más necesitaba el amor de unos labios
sedientos de ilusión, sedientos de amor.
Enséñame a buscarte entre lechos oscuros
entre las hojas secas que caen a mis pies,
muéstrame el orgullo de una rosa
en la penumbra del bosque de los deseos,
un amanecer oculto entre luces fugaces
que deja tu reflejo sobre el lago donde fuimos nosotros,
hoy quiero dejar mi tierra por ti
hoy quiero verte junto aquella fuente.
pase noches de tormenta esperando tu regreso
clame tu aroma sobre mi piel,
grite tu nombre en el vacio de noches de espera
me ahoga el recuerdo
me ahoga tu silencio inerte en mis palabras.
Sentado aún frente a la fuente en donde mis lágrimas
han vuelto a decirte te quiero,
donde el suspiro ha sido intimo y fiel a mis dolor,
aún estoy aquí frente a esta oscuridad
frente al gran espejo de tu recuerdo,
he extendido mis manos para alcanzar las estrellas
pero aún así no condigo tocar el cielo,
me atormentan los ecos de mi voz que te piden vuelve
que te siguen amando, pasear de tu ausencia en mi alma,
como quisiera retroceder el tiempo
y ser eterno en tu cuerpo – en tu mundo.