Cocham cie
Poeta recién llegado
Cuando el día cae y la noche abraza la ciudad inundándola de estrellas, una luna gris me recuerda tu mirada de tempestades marinas, una brisa suave con olor a tu perfume de lluvia cautiva mi alma y arrebata mis sentidos en una guerra entre la cordura y el insano juicio que me llevo hasta tus brazos.
Bastaría con renunciar a tus besos para poder continuar con mi vida llena de paradigmas y contradicciones, felices contradicciones que no me arrinconan contra la pared con ninguna espada, no me obligan a pensar en un solo camino como un fugitivo de mis propios deseos. Que mareas turbulentas te trajeron hasta esta isla mía, vacía, para que con tu encanto y tu sonrisa la llenaras de tu amor en su mas pura esencia cercándome todos los caminos que había fabricado en mi infinita soledad, dejándome solo una ruta alternativa directa a tu corazón.
Tímidamente tome tu mano y tu boca disimulo una sonrisa en la cual fui cayendo poco a poco. Cada beso de tus labios era un certero golpe en la pared de hielo donde me refugiaba de besos ruines que solo buscaban lastimarme, cuando el sudor de tu cuerpo recorrió mi débil humanidad tomando por asalto mi espíritu, robaste mi alma como un ladrón en la noche sin darte cuanta que mi corazón ya estaba en tus manos….
Bastaría con renunciar a tus besos para poder continuar con mi vida llena de paradigmas y contradicciones, felices contradicciones que no me arrinconan contra la pared con ninguna espada, no me obligan a pensar en un solo camino como un fugitivo de mis propios deseos. Que mareas turbulentas te trajeron hasta esta isla mía, vacía, para que con tu encanto y tu sonrisa la llenaras de tu amor en su mas pura esencia cercándome todos los caminos que había fabricado en mi infinita soledad, dejándome solo una ruta alternativa directa a tu corazón.
Tímidamente tome tu mano y tu boca disimulo una sonrisa en la cual fui cayendo poco a poco. Cada beso de tus labios era un certero golpe en la pared de hielo donde me refugiaba de besos ruines que solo buscaban lastimarme, cuando el sudor de tu cuerpo recorrió mi débil humanidad tomando por asalto mi espíritu, robaste mi alma como un ladrón en la noche sin darte cuanta que mi corazón ya estaba en tus manos….