En el campanario

Hermoso poema donde plasmas la desazón y el vacío de las personas que viven y mueren. Muy buenas pinceladas de imagenes y metáforas amigo. Te felicito y te envío un abrazo.
Buenos días Paloma! gracias! qué placer saber que he logrado esas sensaciones con mi escrito, y así como sus imágenes dentro de lo oscuro del escrito, muchas gracias! saludos Paloma! te dejo un fuerte abrazo, feliz tarde ahora para ti, siempre bienvenida, y hasta pronto.
 
...Y desde lo alto del campanario

se silenciaron las misas

que despertaban

a las ánimas dormidas

que conviven en la bóveda

celestial.

Se deslizan cuerpos etereos

hacia las ventanas que claudican

pues la maleza terminó

de sucumbir al recinto

que es su morada y reducto

para esconder sus lamentos...

Ellas no volvieron a escuchar los pasos

ni aquellos cantos, mucho menos las

musitadas plegarias, no entendían...

Y se juntaron como un aquelarre

invocaron a los pasillos abandonados

a las velas fundidas que abrazan

candelabros, y entonaron súplicas

benévolas ahora, pues las criptas

fueron abandonadas, y sus

epitafios borrados por el musgo

sus tumbas vacías o saqueadas

por el devenir del tiempo y

el contrariado recuerdo

de cuando venían

los vivos a pedir por ellas...

Recogieron sus vestiduras

y en medio de la discordia

vieron que sus ropas eran oscuras

muy largas, y que colgaban andrajosos

sudarios

y que en sus demacrados rostros

la palidez huesuda de sus pómulos

era la bienvenida a quienes volvían

a dejar algo de paz a sus memorias...

El miedo se apoderó de ellas y

se vieron a través de las fosas

de sus ojos, y entendieron que

fueron culpables de no encontrar

la luz, y que ellas mismas

apagaron las velas con su frío aliento

que ellas mismas

callaron el campanario, que ellas

espantaron con sus gritos y llantos

cuanto ser humano les trajo

oración y canto.

Hoy el campanario no se apiada

muere y sepulta a estas almas

que vagarán por siempre

en los sótanos del olvido

murmullos y quejas entre ellas

de espantar a quienes daban descanso

en su última morada...

A través de las sucias ventanas

hay quienes dicen que

hoy se ve a las ánimas orando

y en sus huecas miradas añorando

el regreso de los vivos

en tardes de sepia y mañanas

de añil, y mientras tanto

yo me echo la cruz, en caso

de que estas ánimas crean

que les prometí un rezo

y no estos versos que delatan

sus muy humanos deseos...


Enrique Osorio (JEOM)
10530328
...Y desde lo alto del campanario

se silenciaron las misas

que despertaban

a las ánimas dormidas

que conviven en la bóveda

celestial.

Se deslizan cuerpos etereos

hacia las ventanas que claudican

pues la maleza terminó

de sucumbir al recinto

que es su morada y reducto

para esconder sus lamentos...

Ellas no volvieron a escuchar los pasos

ni aquellos cantos, mucho menos las

musitadas plegarias, no entendían...

Y se juntaron como un aquelarre

invocaron a los pasillos abandonados

a las velas fundidas que abrazan

candelabros, y entonaron súplicas

benévolas ahora, pues las criptas

fueron abandonadas, y sus

epitafios borrados por el musgo

sus tumbas vacías o saqueadas

por el devenir del tiempo y

el contrariado recuerdo

de cuando venían

los vivos a pedir por ellas...

Recogieron sus vestiduras

y en medio de la discordia

vieron que sus ropas eran oscuras

muy largas, y que colgaban andrajosos

sudarios

y que en sus demacrados rostros

la palidez huesuda de sus pómulos

era la bienvenida a quienes volvían

a dejar algo de paz a sus memorias...

El miedo se apoderó de ellas y

se vieron a través de las fosas

de sus ojos, y entendieron que

fueron culpables de no encontrar

la luz, y que ellas mismas

apagaron las velas con su frío aliento

que ellas mismas

callaron el campanario, que ellas

espantaron con sus gritos y llantos

cuanto ser humano les trajo

oración y canto.

Hoy el campanario no se apiada

muere y sepulta a estas almas

que vagarán por siempre

en los sótanos del olvido

murmullos y quejas entre ellas

de espantar a quienes daban descanso

en su última morada...

A través de las sucias ventanas

hay quienes dicen que

hoy se ve a las ánimas orando

y en sus huecas miradas añorando

el regreso de los vivos

en tardes de sepia y mañanas

de añil, y mientras tanto

yo me echo la cruz, en caso

de que estas ánimas crean

que les prometí un rezo

y no estos versos que delatan

sus muy humanos deseos...


Enrique Osorio (JEOM)
10530328
Muy certeros y tristes versos.
Cuando nuestra historia, olvidamos.
Algún día, acordaremos y lamentaremos.
He disfrutado intensamente tu poema.
Un cordial saludo
Alfonso Espinosa
 
Muy certeros y tristes versos.
Cuando nuestra historia, olvidamos.
Algún día, acordaremos y lamentaremos.
He disfrutado intensamente tu poema.
Un cordial saludo
Alfonso Espinosa
Amigo Alfonso, es así como dices, no darnos cuenta y olvidar, y sin duda para después será muy tarde... gracias Alfonso! siempre bienvenido a estos senderos, un abrazo, feliz tarde para usted nuevamente, y hasta pronto.
 
...Y desde lo alto del campanario

se silenciaron las misas

que despertaban

a las ánimas dormidas

que conviven en la bóveda

celestial.

Se deslizan cuerpos etereos

hacia las ventanas que claudican

pues la maleza terminó

de sucumbir al recinto

que es su morada y reducto

para esconder sus lamentos...

Ellas no volvieron a escuchar los pasos

ni aquellos cantos, mucho menos las

musitadas plegarias, no entendían...

Y se juntaron como un aquelarre

invocaron a los pasillos abandonados

a las velas fundidas que abrazan

candelabros, y entonaron súplicas

benévolas ahora, pues las criptas

fueron abandonadas, y sus

epitafios borrados por el musgo

sus tumbas vacías o saqueadas

por el devenir del tiempo y

el contrariado recuerdo

de cuando venían

los vivos a pedir por ellas...

Recogieron sus vestiduras

y en medio de la discordia

vieron que sus ropas eran oscuras

muy largas, y que colgaban andrajosos

sudarios

y que en sus demacrados rostros

la palidez huesuda de sus pómulos

era la bienvenida a quienes volvían

a dejar algo de paz a sus memorias...

El miedo se apoderó de ellas y

se vieron a través de las fosas

de sus ojos, y entendieron que

fueron culpables de no encontrar

la luz, y que ellas mismas

apagaron las velas con su frío aliento

que ellas mismas

callaron el campanario, que ellas

espantaron con sus gritos y llantos

cuanto ser humano les trajo

oración y canto.

Hoy el campanario no se apiada

muere y sepulta a estas almas

que vagarán por siempre

en los sótanos del olvido

murmullos y quejas entre ellas

de espantar a quienes daban descanso

en su última morada...

A través de las sucias ventanas

hay quienes dicen que

hoy se ve a las ánimas orando

y en sus huecas miradas añorando

el regreso de los vivos

en tardes de sepia y mañanas

de añil, y mientras tanto

yo me echo la cruz, en caso

de que estas ánimas crean

que les prometí un rezo

y no estos versos que delatan

sus muy humanos deseos...


Enrique Osorio (JEOM)
10530328

Muy buen poema; los músculos descansan la pasión se olvida. Buen tema
Saludos cordiales
 
Me recordó este poema al viejo campanario de la iglesia que emerge desde el patio de abajo de mi casa... y a las ánimas y huesos que de seguro moran las cercanías, je je.
Buen poema, Enrique. Un abrazo amigo.
Saludos Alonso! gracias por tu mensaje, y qué bueno que ha sido de tu gusto este poema, y esos recuerdos que he podido evocar. Mil gracias amigo Alonso! siempre bienvenido, un abrazo, feliz día, y hasta pronto.
 

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