En el canto de una noche

OMAR INOFUENTE BELLIDO

Poeta fiel al portal
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Ebrio una vez más,



cansado de esperar en su alcoba,



por meses que se duermen en la noche,



va dispuesto a sacrificar su dolor,



por las calles oscuras.




La mezcla de voces se condensa,



en una estación de radio vecina,



y los caníbales salen a la luz,



haciendo un circulo a sus ojos,



que comprometen su sed ansiada.




Es en esa melodía,



que se hace canto entre los bares,



que se apasionan en cuanto



me encuentro en su corazón bohemio,



donde la trova despelleja mi piel,



y la sangre pintorrea mis huesos.




La nada crece en el ruido fresco,



entre bullicios invidentes,



que al parpadear con la música de fondo,



esta uno tocando el fondo del dolor,



que se distorsiona con el perfume del alcohol.




Las manecillas son de a respiro seco,



al que a uno lo despierta,



estado de liviandad hecha razón,



su nostalgia, su dolor y su abstracción.



II



Es en el canto de esa noche,



amor mío, se embriaga,



conmigo mi dolor hecha melancolía,



dispuestos a olvidarte sin lograrlo,



es cuando me incinero,



y a lado mío se incinera los míos,



junto a los tuyos.




Es como en una tormenta de mar,



donde maniquíes suicidas,



llegan todos muy discretos,



para abrazarte y cobijar su dolor,



en ese mar donde naufragan todos,



el amor junto al dolor,



y la soledad siempre sola.



 
Última edición:





Ebrio una vez más,


cansado de esperar en su alcoba,


por meses que se duermen en la noche,


va dispuesto a sacrificar su dolor,


por las calles oscuras.




La mezcla de voces se condensa,


en una estación de radio vecina,


y los caníbales salen a la luz,


haciendo un circulo a sus ojos,


que comprometen su sed ansiada.




Es en esa melodía,


que se hace canto entre los bares,


que se apasionan en cuanto


me encuentro en su corazón bohemio,


donde la trova despelleja mi piel,


y la sangre pintorrea mis huesos.




La nada crece en el ruido fresco,


entre bullicios invidentes,


que al parpadear con la música de fondo,


está uno tocando el fondo del dolor,


que se distorsiona con el perfume del alcohol.




Las manecillas son de a respiro seco,


al que a uno le despierta,


su estado de liviandad hecha razón,


su nostalgia, su dolor y su abstracción.


II


Es en el canto de esa noche,


amor mío, se embriaga,


conmigo mi dolor hecha melancolía,


dispuestos a olvidarte sin lograrlo,


es cuando me incinero,


y a lado mío se incinera los míos,


junto a los tuyos.




Es como en una tormenta de mar,


donde maniquíes suicidas,


llegan todos muy discretos,


para abrazarte y cobijar su dolor,


en ese mar donde naufragan todos,


el amor junto al dolor,


y la soledad siempre sola.





Es un poema, completito...lleno de sentimientos,

Buena coherencia, buen uso de la puntuación... me gustó mucho.

Besos y cariños para vos...


P/D: la estrofa que te marqué creo que tiene un poco de reiteridad innecesaria, podrás verlo vos despues a ver si encontras la forma de remplazar tantos "míos"
 


Ebrio una vez más,


cansado de esperar en su alcoba,


por meses que se duermen en la noche,


va dispuesto a sacrificar su dolor,


por las calles oscuras.[/CENTER]



La mezcla de voces se condensa,


en una estación de radio vecina,


y los caníbales salen a la luz,


haciendo un circulo a sus ojos,


que comprometen su sed ansiada.




Es en esa melodía,


que se hace canto entre los bares,


que se apasionan en cuanto


me encuentro en su corazón bohemio,


donde la trova despelleja mi piel,


y la sangre pintorrea mis huesos.




La nada crece en el ruido fresco,


entre bullicios invidentes,


que al parpadear con la música de fondo,


esta uno tocando el fondo del dolor,


que se distorsiona con el perfume del alcohol.




Las manecillas son de a respiro seco,


al que a uno le despierta,


su estado de liviandad hecha razón,


su nostalgia, su dolor y su abstracción.


II


Es en el canto de esa noche,


amor mío, se embriaga,


conmigo mi dolor hecha melancolía,


dispuestos a olvidarte sin lograrlo,


es cuando me incinero,


y a lado mío se incinera los míos,


junto a los tuyos.




Es como en una tormenta de mar,


donde maniquíes suicidas,


llegan todos muy discretos,


para abrazarte y cobijar su dolor,


en ese mar donde naufragan todos,


el amor junto al dolor,


y la soledad siempre sola.





OMAR... amigo...quise volver a leerte y elegí este Poema porque era el Nº 63 de 63 de tu lista. Melancolía de melancolías cruzada por la tristeza y la desesperanza. Un optimista abrazo y mis deseos de que la inspiración te acompañe siempre, siempre.... SIEMPRE.



ferdorta
 
Trsites y melancolicos versos Omar, pero muy bien estructurado tu poema, felicitaciones y estrellas para ti.
 
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Ebrio una vez más,


cansado de esperar en su alcoba,


por meses que se duermen en la noche,


va dispuesto a sacrificar su dolor,


por las calles oscuras.



La mezcla de voces se condensa,


en una estación de radio vecina,


y los caníbales salen a la luz,


haciendo un circulo a sus ojos,


que comprometen su sed ansiada.



Es en esa melodía,


que se hace canto entre los bares,


que se apasionan en cuanto


me encuentro en su corazón bohemio,


donde la trova despelleja mi piel,


y la sangre pintorrea mis huesos.



La nada crece en el ruido fresco,


entre bullicios invidentes,


que al parpadear con la música de fondo,


esta uno tocando el fondo del dolor,


que se distorsiona con el perfume del alcohol.



Las manecillas son de a respiro seco,


al que a uno lo despierta,


estado de liviandad hecha razón,


su nostalgia, su dolor y su abstracción.


II


Es en el canto de esa noche,


amor mío, se embriaga,


conmigo mi dolor hecha melancolía,


dispuestos a olvidarte sin lograrlo,


es cuando me incinero,


y a lado mío se incinera los míos,


junto a los tuyos.



Es como en una tormenta de mar,


donde maniquíes suicidas,


llegan todos muy discretos,


para abrazarte y cobijar su dolor,


en ese mar donde naufragan todos,


el amor junto al dolor,


y la soledad siempre sola.





Cada vez que el alcohol entra en tu sangre es un río más de ella. Saludos cordiales y estrellas para ti OMAR.
 
Un placer leer tu canto , me gusto este cierre
el amor junto al dolor,



y la soledad siempre sola.


ESTRELLAS Y UN ABRAZO .



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Ebrio una vez más,



cansado de esperar en su alcoba,



por meses que se duermen en la noche,



va dispuesto a sacrificar su dolor,



por las calles oscuras.




La mezcla de voces se condensa,



en una estación de radio vecina,



y los caníbales salen a la luz,



haciendo un circulo a sus ojos,



que comprometen su sed ansiada.




Es en esa melodía,



que se hace canto entre los bares,



que se apasionan en cuanto



me encuentro en su corazón bohemio,



donde la trova despelleja mi piel,



y la sangre pintorrea mis huesos.




La nada crece en el ruido fresco,



entre bullicios invidentes,



que al parpadear con la música de fondo,



esta uno tocando el fondo del dolor,



que se distorsiona con el perfume del alcohol.




Las manecillas son de a respiro seco,



al que a uno lo despierta,



estado de liviandad hecha razón,



su nostalgia, su dolor y su abstracción.



II



Es en el canto de esa noche,



amor mío, se embriaga,



conmigo mi dolor hecha melancolía,



dispuestos a olvidarte sin lograrlo,



es cuando me incinero,



y a lado mío se incinera los míos,



junto a los tuyos.




Es como en una tormenta de mar,



donde maniquíes suicidas,



llegan todos muy discretos,



para abrazarte y cobijar su dolor,



en ese mar donde naufragan todos,



el amor junto al dolor,



y la soledad siempre sola.



 
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Ebrio una vez más,



cansado de esperar en su alcoba,



por meses que se duermen en la noche,



va dispuesto a sacrificar su dolor,



por las calles oscuras.




La mezcla de voces se condensa,



en una estación de radio vecina,



y los caníbales salen a la luz,



haciendo un circulo a sus ojos,



que comprometen su sed ansiada.




Es en esa melodía,



que se hace canto entre los bares,



que se apasionan en cuanto



me encuentro en su corazón bohemio,



donde la trova despelleja mi piel,



y la sangre pintorrea mis huesos.




La nada crece en el ruido fresco,



entre bullicios invidentes,



que al parpadear con la música de fondo,



esta uno tocando el fondo del dolor,



que se distorsiona con el perfume del alcohol.




Las manecillas son de a respiro seco,



al que a uno lo despierta,



estado de liviandad hecha razón,



su nostalgia, su dolor y su abstracción.



II



Es en el canto de esa noche,



amor mío, se embriaga,



conmigo mi dolor hecha melancolía,



dispuestos a olvidarte sin lograrlo,



es cuando me incinero,



y a lado mío se incinera los míos,



junto a los tuyos.




Es como en una tormenta de mar,



donde maniquíes suicidas,



llegan todos muy discretos,



para abrazarte y cobijar su dolor,



en ese mar donde naufragan todos,



el amor junto al dolor,



y la soledad siempre sola.





Amor y dolor de la mano,
la soledad siempre presente.
Estrellas a tu bella poesía.
Abrazos.
ana
 

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