sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el cementerio de los elfos,
los aires
de sus sueños
eran esclavos del verso.
En el deseo de su rima
estaba el acoplo de su huida
y el ritmo de su adiós
en el tiempo de un corazón
que quedó
en su razón
que volvió a su muerte
en el triste amor.
En cada deseo
quedó en la cultura
su raza
porque los elfos enterrados
eran la fascinación
de una onda
en medio de su magia
con un tristemente adiós.
En cada huella
de sus destinos
quedaron las ramas de su voces bellas,
pero en cada luz
en cada soplido
en cada destino
llego la ilusión
en cada sabor
en el licor sangriento,
que llevaban en la nobleza de su inspiración
porque en la bellezas de su muertes
dijeron
que amaban al amor
mientras lloraban en su esplendor.
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