joseantonio
Poeta recién llegado
En el desierto una rosa
sí, yo atónito me quede
pudo ser un geranio, un tulipán
pero no, fue una rosa.
Y en su estado no era quejosa
sin agua, sin tierra fértil, arenosa,
pero así era feliz,
ni el arduo sol su color disipan
ni sucumben sus pétalos a las ventiscas pedregosas.
Paciente, tolerante
esperaba a su amante,
así pasaran meses o años, y,
a ella no se le notaba desengaños.
Dio frutos la espera
llegando el amante,
al ver el cielo encapotarse
cayeron en el paramo,
labios en forma de perlas
que la besaron, la besaron toda,
y a su raíz, por la afluente agüera.
sí, yo atónito me quede
pudo ser un geranio, un tulipán
pero no, fue una rosa.
Y en su estado no era quejosa
sin agua, sin tierra fértil, arenosa,
pero así era feliz,
ni el arduo sol su color disipan
ni sucumben sus pétalos a las ventiscas pedregosas.
Paciente, tolerante
esperaba a su amante,
así pasaran meses o años, y,
a ella no se le notaba desengaños.
Dio frutos la espera
llegando el amante,
al ver el cielo encapotarse
cayeron en el paramo,
labios en forma de perlas
que la besaron, la besaron toda,
y a su raíz, por la afluente agüera.