luz gento
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es tu suelo, mi Dios, quien me sustenta,
quien conduce la sabia en mis raíces,
quien renueva mis fuerzas aprendices,
es la dosis de luz que me alimenta.
Extranjera me siento en la injusticia,
prisionera de miedos y dolores.
Son cadenas que me atan, sinsabores,
de este mundo sumido en la avaricia.
Solo brillan las almas generosas
rescatando del mundo su esplendor,
recordando los restos de tu amor,
atrapado, olvidado entre las cosas.
Es a ti, mi Señor, a quien me aferro
como naufrago a su tabla en ancho mar,
para ver tu generosidad sin par
en las almas sensibles del destierro.
quien conduce la sabia en mis raíces,
quien renueva mis fuerzas aprendices,
es la dosis de luz que me alimenta.
Extranjera me siento en la injusticia,
prisionera de miedos y dolores.
Son cadenas que me atan, sinsabores,
de este mundo sumido en la avaricia.
Solo brillan las almas generosas
rescatando del mundo su esplendor,
recordando los restos de tu amor,
atrapado, olvidado entre las cosas.
Es a ti, mi Señor, a quien me aferro
como naufrago a su tabla en ancho mar,
para ver tu generosidad sin par
en las almas sensibles del destierro.