En silencio comienza la jornada,
respira el aire el cuerpo recogido,
el alma se arrodilla sosegada,
el dojo nos recibe con su abrigo.
El saludo es reflejo de respeto,
el gesto que nos une y nos hermana;
no hay rival, sólo un lazo más completo,
la fuerza compartida en la mañana.
El puño no se alza por violencia,
sino por disciplina y equilibrio;
el golpe se transforma en conciencia,
la mente guía al cuerpo en su delirio.
Somos reflejo vivo en la armonía,
la misma luz en múltiples senderos,
y en cada kata brota la energía
que acerca a los discípulos sinceros.
Karate es más que lucha y que destreza:
es respeto, unidad y fortaleza,
un río que nos lleva en su corriente,
a ser uno en el arte y en la mente.
respira el aire el cuerpo recogido,
el alma se arrodilla sosegada,
el dojo nos recibe con su abrigo.
El saludo es reflejo de respeto,
el gesto que nos une y nos hermana;
no hay rival, sólo un lazo más completo,
la fuerza compartida en la mañana.
El puño no se alza por violencia,
sino por disciplina y equilibrio;
el golpe se transforma en conciencia,
la mente guía al cuerpo en su delirio.
Somos reflejo vivo en la armonía,
la misma luz en múltiples senderos,
y en cada kata brota la energía
que acerca a los discípulos sinceros.
Karate es más que lucha y que destreza:
es respeto, unidad y fortaleza,
un río que nos lleva en su corriente,
a ser uno en el arte y en la mente.