Sr. Freak
Poeta recién llegado
Por supuesto que acepto
a ella
la aérea
la volátil y epicurea
para que aunados los epitelios
pistilos y epistolares
caminemos la verdehierba
los atardeceres políglotas
el azul turqueza de su cielo
Claro que acepto
a ella
la oficiadora de lubrideces
la centinela lunar
el vértice de su jaula dorada
el boceto de sus manos escuetas
el hombro tembloroso
su mirada tenue y vaporosa
acepto el mar de sus ojos
ahora apacible y dulce
ahora fúrico y terrífico
los grávidos senos
las ávidas ganas
Acepto a ella
cereal peinado por el viento
la ostra herida de su entrepierna
la incaindecente
la epidermicromática
toda ella
mar salobre
sirena de arcilla
Y ella
tácita acepta
el asedio incesante de los navíos
el epicentro del temblor
siempre
en el ecuador del vientre
y al final
sin falta
acepta la caída
de la ciudad de su cuerpo
con una
sonrisa forzada
en la comisura
del
desprecio
a ella
la aérea
la volátil y epicurea
para que aunados los epitelios
pistilos y epistolares
caminemos la verdehierba
los atardeceres políglotas
el azul turqueza de su cielo
Claro que acepto
a ella
la oficiadora de lubrideces
la centinela lunar
el vértice de su jaula dorada
el boceto de sus manos escuetas
el hombro tembloroso
su mirada tenue y vaporosa
acepto el mar de sus ojos
ahora apacible y dulce
ahora fúrico y terrífico
los grávidos senos
las ávidas ganas
Acepto a ella
cereal peinado por el viento
la ostra herida de su entrepierna
la incaindecente
la epidermicromática
toda ella
mar salobre
sirena de arcilla
Y ella
tácita acepta
el asedio incesante de los navíos
el epicentro del temblor
siempre
en el ecuador del vientre
y al final
sin falta
acepta la caída
de la ciudad de su cuerpo
con una
sonrisa forzada
en la comisura
del
desprecio