En el equinocio de tu mirada perdí la mía.
Justo un instante antes de caer el sol.
Y mientras el astro escondía su rostro
mi vida se perdía a tu corazón,
esclavo de mi alma,
pérdida impoluta.
Y desgastando los mejores años
dejé de ser por tí.
Amiga compañera.
Siempre tan sincera que dolías.
Y fue ese dolor que transformó mi vida
lejos de la austeridad de la calma todo fue a peor.
Negociando vida con la madrugada
me vi en la estacada de la desolación.
Rutina perpleja y descuidada.
Parada del odio y la lamentación.
Y un buen día un angel bajó a buscarme
para no callarme ante el dictador.
Y hoy, lejos de tu fuero, ya no anhelo nada tuyo.
Y me agarro al firme para no caer otra vez a ti.
Justo un instante antes de caer el sol.
Y mientras el astro escondía su rostro
mi vida se perdía a tu corazón,
esclavo de mi alma,
pérdida impoluta.
Y desgastando los mejores años
dejé de ser por tí.
Amiga compañera.
Siempre tan sincera que dolías.
Y fue ese dolor que transformó mi vida
lejos de la austeridad de la calma todo fue a peor.
Negociando vida con la madrugada
me vi en la estacada de la desolación.
Rutina perpleja y descuidada.
Parada del odio y la lamentación.
Y un buen día un angel bajó a buscarme
para no callarme ante el dictador.
Y hoy, lejos de tu fuero, ya no anhelo nada tuyo.
Y me agarro al firme para no caer otra vez a ti.