Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
En espiral el amor llega a su centro
sin vértice alguno y sin ninguna duda,
desde lejos, atraídos los polos
no cruzan alambradas
ni nada semejante.
La ola, ondulante mano
que sigue un curso de fisioterapia
acaricia las orillas.
Hay manzanas que leyendo a Newton
se ven sorprendidas por unos dientes blancos,
como una luna que en algo se les parece.
Los cometas con carencias de tu boca
funden los hielos al aproximarse
sin ningún reparo.
En los agujeros negros
la luz que tú me das no desea fugarse,
es el valor de la gravedad
sin necesidad de monedas.
Dando vueltas tú y yo
averiguamos
lo que detrás de nuestro espacio queda,
las razones de esta noche y sus medidas
para desnuda rendirse al tacto.
Se te puede querer cuando de espaldas
se te traspasa el rubor de los amaneceres
que hicieron parada en tus ojos galácticos.
No me queda otra cosa que decirte ahora,
amar se puede de muy diversas formas
pero ninguna es recta
ni lleva tilde.