kandarpa
Poeta recién llegado
Las conquistas de un mar superior,
Pernoctaron en juicios de muertos de frío,
Y como también muertos de miedo estaban,
Me infecté la piel de grasa sucia,
En los garajes de la vida.
En esas habitaciones con lacra,
Donde la profunda oscuridad hace funcionar,
A las máquinas de producción.
En esas oscuridades donde no llega el Sol,
Y si hay algo de pan ese día,
No es que se lo quiera más que al Sol.
Pero entre las lumbres,
Las noticias de una muerte al otro lado,
El caminar de los esclavos hacia el horizonte,
Con mirada perdida y sin perdón de Dios.
En la grasa que envenena,
En el quejido de ocres intestinos gigantes,
Allí, donde el olor es a putrefacta carne.
En el garaje de la vida,
Se fabrican sueños de carne podrida.
A los insurrectos les aconsejaría,
Algo de pan para los días de paz.
Pernoctaron en juicios de muertos de frío,
Y como también muertos de miedo estaban,
Me infecté la piel de grasa sucia,
En los garajes de la vida.
En esas habitaciones con lacra,
Donde la profunda oscuridad hace funcionar,
A las máquinas de producción.
En esas oscuridades donde no llega el Sol,
Y si hay algo de pan ese día,
No es que se lo quiera más que al Sol.
Pero entre las lumbres,
Las noticias de una muerte al otro lado,
El caminar de los esclavos hacia el horizonte,
Con mirada perdida y sin perdón de Dios.
En la grasa que envenena,
En el quejido de ocres intestinos gigantes,
Allí, donde el olor es a putrefacta carne.
En el garaje de la vida,
Se fabrican sueños de carne podrida.
A los insurrectos les aconsejaría,
Algo de pan para los días de paz.