Cae desde el blanco pelo tu experiencia
Mostrando las huellas de un peregrinar,
La gota cristalina en las mejillas rueda,
Mis labios se acercan con sed a saciar,
Si sabes el nombre de nuestra dolencia
Es bueno me lo digas y dejes de llorar.
En mis manos el temblor de esa inocencia
Conservada aun lo largo de nuestro caminar
La caricia ya dormida mientras pueda
Te la pido aunque me digas que te vas,
Si sabes como arranco de mi pecho tu presencia
Es bueno me lo cuentes y dejes de llorar.
Ayer sufrí mucho de la ausencia
De la niña ya madura que me grita sin cesar
Soy muy poco, lucecita de una vela,
Cuando no tiene rincón ni oscuridad,
Si sabes de alguna soledad que no me duela
Es bueno me aconsejes y dejes de llorar.
Ahora sabes, estamos hechos de la esencia
Con la que navegamos los barcos en el mar,
Esposo, marinero y sacerdote, tercos idiotas
Que obedecen a su Dios por capitán,
Si sabes como se resfrían los niños
Es bueno los cobijes y dejes de llorar.
Tenemos tantos años atrapados en el otro
Imposible para alguno de los dos aquel marchar
Nos queremos como se quiere lo roto
Porque es nuestro y no se puede reparar
Si sabes como duermo si te tengo
Es bueno que te duermas y dejes de llorar.