Affer
Poeta recién llegado
Me hundí en tu carne
aferrándome a cada pulsación
de tu erizada piel.
Con ambas manos
crispadas en sangre,
sintiendo cómo tu corazón
me borraba de ti.
Y se abría el abismo
entre el placer y la muerte,
heroína que recorría mi paisaje
en adicción a tu cara.
Sordamente crecieron arrugas
en el eco de mi voz.
aferrándome a cada pulsación
de tu erizada piel.
Con ambas manos
crispadas en sangre,
sintiendo cómo tu corazón
me borraba de ti.
Y se abría el abismo
entre el placer y la muerte,
heroína que recorría mi paisaje
en adicción a tu cara.
Sordamente crecieron arrugas
en el eco de mi voz.