ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el lugar donde vivo
En el lugar donde vivo a veces sucede así
cuando hace que se enoja el estío que gobierna
y hay un agobio que abate más que penas y pesares,
nadie se mueve ni canta , nada interrumpe el silencio.
Pesa la calma que inquieta afuera en el cerrado negro
hasta que irrumpe la orgía de sapos, ranas y grillos.
De repente de la nada y con furia desatada
algo en un sitio cercano instituye un bravo viento
que a los árboles los mece y alerta sus pensamientos,
las hojas que estaban quietas luego se agitan y danzan,
el ave dormida oculta parte en breves aleteos
y se hace silueta oscura que presta busca refugio
de los roncos bramidos despeñados desde el cielo
que suceden a esas luces que se encienden y apagan
como acróbatas fugaces desde distintos focos.
Pronto todo se altera, despiertan nuevos aromas
como el de un hito en la historia o el de tierra mojada
que avisan lo inevitable o un deseo a cumplirse
y luego las primeras gotas disfrutan su fiesta loca,
se arrojan raudas y chocan, saltan y se contorsionan
concurren luego en millones que acaparan el momento.
La fuerza que las impele al poco tiempo se agota
entonces las rezagadas se dejan caer más suave
y una iluminación blanca que acaricia al nuevo instante
ofrece abajo destellos en reflejos de la luna
pintando un nuevo paisaje cuando cede la tormenta,
y en tanto convida charcos y brillos de hojas mojadas
"lo que hubo ya pasó" nos dice la naturaleza…
En el lugar donde vivo a veces sucede así
cuando hace que se enoja el estío que gobierna
y hay un agobio que abate más que penas y pesares,
nadie se mueve ni canta , nada interrumpe el silencio.
Pesa la calma que inquieta afuera en el cerrado negro
hasta que irrumpe la orgía de sapos, ranas y grillos.
De repente de la nada y con furia desatada
algo en un sitio cercano instituye un bravo viento
que a los árboles los mece y alerta sus pensamientos,
las hojas que estaban quietas luego se agitan y danzan,
el ave dormida oculta parte en breves aleteos
y se hace silueta oscura que presta busca refugio
de los roncos bramidos despeñados desde el cielo
que suceden a esas luces que se encienden y apagan
como acróbatas fugaces desde distintos focos.
Pronto todo se altera, despiertan nuevos aromas
como el de un hito en la historia o el de tierra mojada
que avisan lo inevitable o un deseo a cumplirse
y luego las primeras gotas disfrutan su fiesta loca,
se arrojan raudas y chocan, saltan y se contorsionan
concurren luego en millones que acaparan el momento.
La fuerza que las impele al poco tiempo se agota
entonces las rezagadas se dejan caer más suave
y una iluminación blanca que acaricia al nuevo instante
ofrece abajo destellos en reflejos de la luna
pintando un nuevo paisaje cuando cede la tormenta,
y en tanto convida charcos y brillos de hojas mojadas
"lo que hubo ya pasó" nos dice la naturaleza…
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