AldoBran
Poeta recién llegado
En el margen del silencio
entretanto, los ojos
apenas logran ver el rastro de tu escape,
probando que tu ausencia es una repentina fuga
constante y audaz: eco impulsivo
cómo navegar siquiera en el sueño
hecho piedra;
ahora que me es más difícil seguir la espesura de tu lejanía,
quizás, sólo quizás, la causa del bajamar yace en la rotura del recuerdo
ahora el vacío calca sombras
como si fuese cielo, calle, río;
este "No" que nace en la calma de la mano dentro de la Ilusión hostil del mismo insonoro multicolor
ahí donde el –afuera– se pierde en su origen en constante temblor cadáver,
donde los restos de reminiscencias se apartan de mí.
ahí, justo ahí, el narciso más mohíno
se contonea en el margen del silencio
entretanto, los ojos
apenas logran ver el rastro de tu escape,
probando que tu ausencia es una repentina fuga
constante y audaz: eco impulsivo
cómo navegar siquiera en el sueño
hecho piedra;
ahora que me es más difícil seguir la espesura de tu lejanía,
quizás, sólo quizás, la causa del bajamar yace en la rotura del recuerdo
ahora el vacío calca sombras
como si fuese cielo, calle, río;
este "No" que nace en la calma de la mano dentro de la Ilusión hostil del mismo insonoro multicolor
ahí donde el –afuera– se pierde en su origen en constante temblor cadáver,
donde los restos de reminiscencias se apartan de mí.
ahí, justo ahí, el narciso más mohíno
se contonea en el margen del silencio