Lope
Poeta adicto al portal
Tus ojos acarician mis párpados
y de dos en dos caen los enamorados.
Tus suspiros llenan mi boca
y tus sensuales pensamientos me provocan.
Me vuelven loco tus mechones rojos
y también las cataratas de tus hombros.
Tienes un arma letal en tus ojos,
que me vuelve escombros.
Tienes potencial de matarme sin descanso,
una y otra vez me abalanzo a tu espalda.
Me siento loco cuando te veo con falda,
como si un lobo hambriento e indefenso.
Desde tus tierras agitas mis mares,
con un par de tus miradas astrales.
Tienes ese don de multiplicar los pares;
me encanta comerte mientras sales del crepúsculo.
En el ocaso entra el alba despistada,
por tu boca y se mezcla con tu saliva.
Tus papilas gustativas no sienten nada,
pero mi boca en tu boca se siente viva.
y de dos en dos caen los enamorados.
Tus suspiros llenan mi boca
y tus sensuales pensamientos me provocan.
Me vuelven loco tus mechones rojos
y también las cataratas de tus hombros.
Tienes un arma letal en tus ojos,
que me vuelve escombros.
Tienes potencial de matarme sin descanso,
una y otra vez me abalanzo a tu espalda.
Me siento loco cuando te veo con falda,
como si un lobo hambriento e indefenso.
Desde tus tierras agitas mis mares,
con un par de tus miradas astrales.
Tienes ese don de multiplicar los pares;
me encanta comerte mientras sales del crepúsculo.
En el ocaso entra el alba despistada,
por tu boca y se mezcla con tu saliva.
Tus papilas gustativas no sienten nada,
pero mi boca en tu boca se siente viva.