Harry Haller
Poeta recién llegado
En el piso de arriba
duermen juntos Julieta y Romeo,
con caricias silenciosas
y amándose en secreto.
Donde vivo yo habita el olvido,
duermen las auroras sus noches eternas de desvelo,
los cigarrillos se demoran en encender
y los errores en ser rectificados.
En las escaleras de madera crujiente
los engaños del fusilamiento de un pintor
se vuelven inertes ante los versos
de una desconocida llave de plata barata.
En el piso de arriba
duermen juntos Romeo y Julieta,
se oyen risas,
nunca llantos o quejas.
Como el sur no comprende al norte,
yo no entiendo el amanecer de sus ojos fríos,
húmedos por el rocío de sus lágrimas divinas,
ahorcados por el luminoso sol de una noche dramática.
Escaleras para el piso de arriba no existen,
el piso de arriba quizá tampoco,
pero Romeo y Julieta continúan amándose en secreto,
rodeados de los prados secos
de mis recuerdos ecuestres.
duermen juntos Julieta y Romeo,
con caricias silenciosas
y amándose en secreto.
Donde vivo yo habita el olvido,
duermen las auroras sus noches eternas de desvelo,
los cigarrillos se demoran en encender
y los errores en ser rectificados.
En las escaleras de madera crujiente
los engaños del fusilamiento de un pintor
se vuelven inertes ante los versos
de una desconocida llave de plata barata.
En el piso de arriba
duermen juntos Romeo y Julieta,
se oyen risas,
nunca llantos o quejas.
Como el sur no comprende al norte,
yo no entiendo el amanecer de sus ojos fríos,
húmedos por el rocío de sus lágrimas divinas,
ahorcados por el luminoso sol de una noche dramática.
Escaleras para el piso de arriba no existen,
el piso de arriba quizá tampoco,
pero Romeo y Julieta continúan amándose en secreto,
rodeados de los prados secos
de mis recuerdos ecuestres.