Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Estuario son mis versos,
compases que yo pierdo,
alcancía donde guardo
los pétalos del recuerdo.
Se quedan tan marchitos,
ajados sin velo de aliento,
que son limo que en el alma
pudre desarraigado y muerto.
Sentimiento que emigra
en alas de promesa desierta
del amor que yo te sueño
y que tú dejaste a mis puertas.
No soy acaso tu princesa
ni tú pretendes ser hidalgo
los días de cortejo ya pasaron
dejando mis venas abiertas.
Grito descarnado en la noche
de oscuridad inacabada.
Deshonrosa la lágrima,
se desarma en luz de aurora.
Centinelas las sombras
que dejaste apostados
en los vértices de mi lecho,
te cuentan de mi naufragio.
Te dirán que aún te siento,
que eres dueño y señor
de mi devastado territorio
que arde en horas de insomnio.
Plantadas las simientes
me muerden las entrañas
y se aferran a mi pecho
con esqueje de añoranzas.
Llevas mi esquela impresa
en los pliegues de tu latido
y la certeza que como yo,
nunca nadie te ha querido.
Última edición: