en el rincon de algun bareto

bohemencia

Poeta recién llegado
Dos más dos: cuatro. Inicia la razón.
Mientras digiero la luna en mí estomago:
No quiere ella apagar su halo.
Mi garganta le enciende un cigarro,
Y herida vocifera, junto con la carne y los huesos,
Al corazón unos cantos de amor y olvido.



Se coló el soplo del olmo;
Y la lumbre que tocó la arboleda
Subió por el papel como enredadera
Se asomó por mis ojos como venas,
Como recuerdos, de meses, de años,
Que humearon un rato
Antes ahorcarse con corbata.

Heme en las mismas calles, mismas bancas
Sentado en las nubes de mi paladar
Burbujeando ,con el asfalto, en una botella
Al lado de los carros, al lado de nadie ni nada
que rectifique el estirar de mi pierna.

Hinchados los labios por fuego y ausencia,
Descarrilados y sin riendas,
Vomitan besos tiritantes de lluvia
Que calmaban el ardor de la muerte diurna
Con caricias de la luna.



Cables telefónicos se clavan en mi pecho
Interfiriendo con la señal de mis ladridos.
El silencio es un ladrillo:
Besos en silencio, muerte en silencio,
El humo roe el aire en silencio
Arrojándose a cortar los inermes vidrios
De los idilios juveniles.

Sé de cuentos de orejas y de sapos sin princesas
por estas callejas donde los pies dieron quejas.
Debajo de palmeras, están vendiendo las viejas
manivelas y jeringas para todas aquellas
vivientes de cuentos de hadas y querellas.



Huyendo del sol, le escupí a la mañana
le encerré en sus rejas de luz con las persianas.
Mis pestañas ,son para mis ojos ,el alba
que reflejan los rayos con sus sombrillas cerradas.
mis poros son sementeras
de zanahorias y maleza
que ahogo con mi ceniza
de potros incendiados de la caballeria
en la ciudad de la tristeza.




:::banana:::
 
Dos más dos: cuatro. Inicia la razón.
Mientras digiero la luna en mí estomago:
No quiere ella apagar su halo.
Mi garganta le enciende un cigarro,
Y herida vocifera, junto con la carne y los huesos,
Al corazón unos cantos de amor y olvido.



Se coló el soplo del olmo;
Y la lumbre que tocó la arboleda
Subió por el papel como enredadera
Se asomó por mis ojos como venas,
Como recuerdos, de meses, de años,
Que humearon un rato
Antes ahorcarse con corbata.

Heme en las mismas calles, mismas bancas
Sentado en las nubes de mi paladar
Burbujeando ,con el asfalto, en una botella
Al lado de los carros, al lado de nadie ni nada
que rectifique el estirar de mi pierna.

Hinchados los labios por fuego y ausencia,
Descarrilados y sin riendas,
Vomitan besos tiritantes de lluvia
Que calmaban el ardor de la muerte diurna
Con caricias de la luna.



Cables telefónicos se clavan en mi pecho
Interfiriendo con la señal de mis ladridos.
El silencio es un ladrillo:
Besos en silencio, muerte en silencio,
El humo roe el aire en silencio
Arrojándose a cortar los inermes vidrios
De los idilios juveniles.

Sé de cuentos de orejas y de sapos sin princesas
por estas callejas donde los pies dieron quejas.
Debajo de palmeras, están vendiendo las viejas
manivelas y jeringas para todas aquellas
vivientes de cuentos de hadas y querellas.



Huyendo del sol, le escupí a la mañana
le encerré en sus rejas de luz con las persianas.
Mis pestañas ,son para mis ojos ,el alba
que reflejan los rayos con sus sombrillas cerradas.
mis poros son sementeras
de zanahorias y maleza
que ahogo con mi ceniza
de potros incendiados de la caballeria
en la ciudad de la tristeza.




:::banana:::

Me gustó leerte y buen final . ZULCAS.
 

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