sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el termómetro del alba
pude ver la temperatura
de tu corazón,
que al llegar a mis labios
me dijo amor
con razón.
Pude ver
que el beso era la cuna
del silencio,
que escucha a su danza
de bella poesía
cuando el tiempo
se utiliza
con elegancia.
El corazón que lleva
el compás de las promesas
que se dicen
princesas
en la alta luz
de sus pasillos
para llegar al alma.
Llegando a cada labio
se escuchan a los versos
iniciar el mensaje
de una llamada
del arco iris.
Cuando los poetas
se vuelven dueños del tiempo
en la lágrima de una eterna palabra
se avecina la madrugada
donde cada letra es poesía,
allí en cada melodía
firmada por un poeta.
Los mensajes
encienden el corazón
de las mañanas
en sus adentros
desde sus sueños.
Cuando nazca el beso
con el termómetro del alba
será que los deseos
se van con su calma,
llegando a las tierras nobles
que se detienen cuando
les da el abrazo
el besucón horizonte,
que lleva su voz
en el abecedario
de su destino
para llevar a su ritmo
al refugio de su instinto
analizando la base
de su propio estilo
acompañado por
su latido.