oxwell l'bu
Poeta fiel al portal
En esos Cinco Minutos Extras
Tic tack, tic tack, tic tack
De repente de forma altisonante
suena la alarma anunciando
el inicio de un nuevo día de rutina.
Y me arrebata de ese sueño profundo,
que me tenía ausente de este mundo,
pero este cuerpo como trota mundo,
implora cinco minutos más
¡Solo cinco minutos!
Luego sin protestar me levantare
y me iré a trabajar aun que tu cuerpo
junto al mío me grita ¡Quédate!
Entre dormido y despierto,
como un vivo casi muerto,
en la penumbra se dibuja tu silueta
y empiezo a soñar despierto
En ese preámbulo de erecciones
involuntarias con que se alimentan
mis ganas de quedarme
Contemplo tu cuerpo desnudo
del que mi virilidad se siente dueño
y que humedece cada uno de mis sueños.
En el silencio de la habitación
escucho tu respiración y siento,
tu aliento que como nubes pequeñas
forman corazoncitos que se escapan
de tu boca
Hace frio y no sé si cobijarte
o seguir contemplando tu geografía,
la cual me siento tentado a recorrerla.
Tu Sigues dormida como un ángel
que tras escapar del paraíso yace
tendida y fatigada sobra la almohada,
luego de esa entrega en la última alborada.
Te acurrucas a mí y en medio de la penumbra
veo esa luz de tu rostro
Que es como una aureola de santidad en el
altar de nuestros amores
Te abrazo y te estrecho junto a mí,
han pasado ya algunas horas
desde el último beso que te di.
Y empiezo a tener sed
Sed de tus besos, sed de ti,
poco a poco empiezo a desdoblar
los pliegues de tu cuerpo
para encontrar tu universo.
No sé si ser santo o perverso,
recordando que en tu piel he
escrito el más hermoso verso,
ya que hacerte el amor ha sido
mi suprema poesía
Es en ese jadeo entre contemplarte
o despertarte es que la imaginación,
juega con mis deseos
Porque es con vos con quien he subido
hasta el séptimo piso
Es con vos con quien mantengo esa
emoción de nuestros encuentros furtivos.
Quizás nunca lo he dicho
Pero agradezco al cielo que tú seas
la cómplice de estas locuras en las
que hemos tocado el cielo.
Veo ese triangulo selvático y obscuro,
donde con diligencia mis dedos,
han calculado la hipotenusa
Tus manos como una serpiente
empiezan a recorrerme,
como no queriendo dejarme ir.
Veo el reloj y esos cinco minutos
se han trocado en casi una hora,
entonces como un fugitivo
me escapo de tu cuerpo.
Me visto de prisa
No encuentro mi camisa
Entonces recapacitó es sábado hoy.
¡Gracias al cielo!
Ahora en mi horizonte aparece
un dilema si darle rienda suelta
a los deseos o irme a correr
Tú sigues allí dormida
Por lo que decidido irme a correr,
luego cuando regrese te voy a c
Oxwell Lbu Copyrights
All Rights Reserved