gilbran
Ernesto Salgari
Un rostro de mármol y tulipanes
tiene Estambul,
sedoso y frío,
apretado de cenizas y reliquias,
de belleza culposa y esquiva,
de sus puertas cae la hojarasca
de una harina milenaria y nutritiva
y en sus ventanas suras eternas con voces de niños
flamean sus decretos.
Colgados de cirros arabescos
los derviches danzan letanías inefables
y se tornan marionetas cósmicas
que giran y giran
sudorosos, pero sin sudor,
giran y giran enamorados,
giran , giran , giran.
Los jenízaros ebrios tocan sus flautas
evocando amores de guerra
y besos con dagas en sus pechos.
Un viejo cano y barbudo,
agita su bastón y espanta cuervos hambrientos,
que roban lechosas y auríferas mazorcas.
Sultanes y emires remojan sus pies hinchados
a orillas del Bósforo
y miran de reojo doncellas desnudas
que duermen sobre alfombras de plata y luna.
En los palacios de Estambul,
aún ,no se enfría el aceite de las lámparas,
ni cuaja el vino en copas de ámbar,
no perece la tersura de la piel acariciada,
ni mueren los esclavos besos,
ni el castigo.
De las mezquitas ,diré:
Que son inmensas madres de piedra
con jorobas añosas y dignas,
hablan entre ellas y lloran sus tragedias,
levantan sus palillos marmolados y dejan que el ocaso
estile su talar añil y deshilado,
sollozan y secan sus lágrimas
con pañuelos de cal,
esperan el juicio final ,sentadas y tullidas
en sus jardines imperiales.
En los callejones de Estambul
el humo de las pipas se contonea
con los acordes de un laúd
y el ácimo jadea en las manos de una virgen
Estambul, la de mil llaves,
la de mil sables,mil tapices, mil caricias,
volveré un día a besar tus hojas selectas,
y me quedaré detrás de tus ojos,
mi amada Estambul.
tiene Estambul,
sedoso y frío,
apretado de cenizas y reliquias,
de belleza culposa y esquiva,
de sus puertas cae la hojarasca
de una harina milenaria y nutritiva
y en sus ventanas suras eternas con voces de niños
flamean sus decretos.
Colgados de cirros arabescos
los derviches danzan letanías inefables
y se tornan marionetas cósmicas
que giran y giran
sudorosos, pero sin sudor,
giran y giran enamorados,
giran , giran , giran.
Los jenízaros ebrios tocan sus flautas
evocando amores de guerra
y besos con dagas en sus pechos.
Un viejo cano y barbudo,
agita su bastón y espanta cuervos hambrientos,
que roban lechosas y auríferas mazorcas.
Sultanes y emires remojan sus pies hinchados
a orillas del Bósforo
y miran de reojo doncellas desnudas
que duermen sobre alfombras de plata y luna.
En los palacios de Estambul,
aún ,no se enfría el aceite de las lámparas,
ni cuaja el vino en copas de ámbar,
no perece la tersura de la piel acariciada,
ni mueren los esclavos besos,
ni el castigo.
De las mezquitas ,diré:
Que son inmensas madres de piedra
con jorobas añosas y dignas,
hablan entre ellas y lloran sus tragedias,
levantan sus palillos marmolados y dejan que el ocaso
estile su talar añil y deshilado,
sollozan y secan sus lágrimas
con pañuelos de cal,
esperan el juicio final ,sentadas y tullidas
en sus jardines imperiales.
En los callejones de Estambul
el humo de las pipas se contonea
con los acordes de un laúd
y el ácimo jadea en las manos de una virgen
Estambul, la de mil llaves,
la de mil sables,mil tapices, mil caricias,
volveré un día a besar tus hojas selectas,
y me quedaré detrás de tus ojos,
mi amada Estambul.
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