Sol de mañana
Poeta veterana en el Portal
Aquí en éste asunto de los dos;
tú eres el genio, el arte sano.
Y yo la efigie, la diosa, la afrodita,
el maleable cuerpo
a los caprichos de tus manos.
¡No hay duda!
Di en el clavo,
eres tú, tan solo tú,
la horma de mis zapatos.
Tus besos me estremecen
al grado vulnerable de una hoja,
papiro de oriente,
u opio que en la hoguera de tu boca,
como fuego nace y muere una y mil veces.
¡Claro que también
suelen voltearse los papeles!
Así que ¡No te extrañe!
Que hoy sea yo quién te despierte.
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