lamuralla
Poeta fiel al portal
En este ir y venir
de cosas sin verso,
de miradas sin estío
y luciérnagas rotas
Encontré una sonrisa
de pequeña mueca,
una mirada transparente
bajo pobladas cejas
y unas manos guiando
los compases de unas notas;
bajo la encrucijada alborada
de los que se aman en sombras.
Y frente a mí,
casi rozando mi persona,
a sólo un palmo de mi cabeza,
pude ver resurgir el ángel
que salía de su boca.
Y al desplegar de sus alas,
sentí su arrullo
copando mi calma,
pinzando mis carnes
que, a duras penas,
sujetaban mi alma
Y me prendí de él, al instante,
en los perfiles de sus alas,
aprendiendo a quererle tanto,
tanto, como a odiar el destino
de pasadas estrofas,
por aliarse a mis vestidos
en el devenir de mis ropas;
bordándose en mi vida
con puntadas sordas
Pero él, él me enseñó a olvidar;
al mezclarme con sus sombras.
Y de tanto y tanto quererle,
necesité mirarle a solas
bajo la espesura de las hojas
de aligustres y rosales
que arropaban su persona
Y de tanto y tanto mirarle,
aprendí a escucharle,
a leer en sus notas,
a descifrar los mensajes
de su angelical boca.
Entresacando, despacito,
del murmurar de las rosas
los versos escondidos
en mil sonetos que denotan,
los Te quiero, silenciados,
por el susurro de sus hojas.
Ay, amor,
que en la soledad me arrullas
con un verso, con una estrofa,
con una copla que arde
en los costados de las sombras
Ay, amor
de alborada y copla.
He aprendido a quererte
hasta volverme loca
Una loca consentida
por los besos de tu boca
Ay, amor.
AMOR de esperanza y copla.

FELIZ NAVIDAD

de cosas sin verso,
de miradas sin estío
y luciérnagas rotas
Encontré una sonrisa
de pequeña mueca,
una mirada transparente
bajo pobladas cejas
y unas manos guiando
los compases de unas notas;
bajo la encrucijada alborada
de los que se aman en sombras.
Y frente a mí,
casi rozando mi persona,
a sólo un palmo de mi cabeza,
pude ver resurgir el ángel
que salía de su boca.
Y al desplegar de sus alas,
sentí su arrullo
copando mi calma,
pinzando mis carnes
que, a duras penas,
sujetaban mi alma
Y me prendí de él, al instante,
en los perfiles de sus alas,
aprendiendo a quererle tanto,
tanto, como a odiar el destino
de pasadas estrofas,
por aliarse a mis vestidos
en el devenir de mis ropas;
bordándose en mi vida
con puntadas sordas
Pero él, él me enseñó a olvidar;
al mezclarme con sus sombras.
Y de tanto y tanto quererle,
necesité mirarle a solas
bajo la espesura de las hojas
de aligustres y rosales
que arropaban su persona
Y de tanto y tanto mirarle,
aprendí a escucharle,
a leer en sus notas,
a descifrar los mensajes
de su angelical boca.
Entresacando, despacito,
del murmurar de las rosas
los versos escondidos
en mil sonetos que denotan,
los Te quiero, silenciados,
por el susurro de sus hojas.
Ay, amor,
que en la soledad me arrullas
con un verso, con una estrofa,
con una copla que arde
en los costados de las sombras
Ay, amor
de alborada y copla.
He aprendido a quererte
hasta volverme loca
Una loca consentida
por los besos de tu boca
Ay, amor.
AMOR de esperanza y copla.

FELIZ NAVIDAD
