En febrero,
en un raro día de sol,
mientras preparaba café
me llego un olor a poesía,
voltee y eras tú.
Como otra veces,
hablamos con miradas,
sonrisas de sí
e hicimos otro café del olvido.
La poesía, como vos,
son un regalo de la vida
y por eso,.soy feliz.
Nunca pensé mucho de la poesía que antes leí,
letras en una pagina y nada mas, pero cuando escuché a un poeta cantar su poema,
con lagrimas en las mejillas, me sentí tan apenado de no tener una simple nota.
Mi tiempo poético,
como tu ser
son un ensueño insólito,
un extenso y silvestre
instante que todavía
no creo haya sido para mi.
Escribirle a una mujer
en pasión mañanera,
para un azteca,
es un ritual sacrificarse
en un océano de suspiros.
Fidel Guerra,
en un raro día de sol,
mientras preparaba café
me llego un olor a poesía,
voltee y eras tú.
Como otra veces,
hablamos con miradas,
sonrisas de sí
e hicimos otro café del olvido.
La poesía, como vos,
son un regalo de la vida
y por eso,.soy feliz.
Nunca pensé mucho de la poesía que antes leí,
letras en una pagina y nada mas, pero cuando escuché a un poeta cantar su poema,
con lagrimas en las mejillas, me sentí tan apenado de no tener una simple nota.
Mi tiempo poético,
como tu ser
son un ensueño insólito,
un extenso y silvestre
instante que todavía
no creo haya sido para mi.
Escribirle a una mujer
en pasión mañanera,
para un azteca,
es un ritual sacrificarse
en un océano de suspiros.
Fidel Guerra,