En franca desventaja

Valeria María

Poeta recién llegado
¿Tú imploras?, no, tú reclamas amor
allá dónde solo sembraste dolor.
Sofocada por el miedo tu altivez,
traspuesto tu rostro en hirsuta palidez;
usas la vileza, la estrategia de los cobardes,
un ardid harto rastrero del miserable.

Puedo calibrar el alcance de lo acontecido
en el decaimiento, cuando el escepticismo
se impone a zarpazos de realidad:
¿Prevalecerán tu carisma y mi fidelidad?
Sí, volveré a jugar a que tu hombría me protege,
que me aísla de cuanto me agrede.

Imaginaré que estamos prendidos de la boca
como eternos amantes esposo y esposa,
dulce, confiadamente refugiada en tu regazo,
anudados con firmes pero invisibles lazos.
No quisiera y quiero quererte
y así, sembrada la duda, a ti ato mi suerte.

Valéria María
-mdac-


 
¿Tú imploras?, no, tú reclamas amor
allá dónde solo sembraste dolor.
Sofocada por el miedo tu altivez,
traspuesto tu rostro en hirsuta palidez;
usas la vileza, la estrategia de los cobardes,
un ardid harto rastrero del miserable.

Puedo calibrar el alcance de lo acontecido
en el decaimiento, cuando el escepticismo
se impone a zarpazos de realidad:
¿Prevalecerán tu carisma y mi fidelidad?
Sí, volveré a jugar a que tu hombría me protege,
que me aísla de cuanto me agrede.

Imaginaré que estamos prendidos de la boca
como eternos amantes esposo y esposa,
dulce, confiadamente refugiada en tu regazo,
anudados con firmes pero invisibles lazos.
No quisiera y quiero quererte
y así, sembrada la duda, a ti ato mi suerte.

Valéria María
-mdac-


Poema de sentimientos encontrados, bella escritura para un sensible contenido. Me ha gustado amiga Valeria. Abrazote vuela. Paco.
 
Lo que más valoramos se impone, aunque no siempre. A veces, el orgullo gana la partida.
Saludos, Arizú.
 
¿Tú imploras?, no, tú reclamas amor
allá dónde solo sembraste dolor.
Sofocada por el miedo tu altivez,
traspuesto tu rostro en hirsuta palidez;
usas la vileza, la estrategia de los cobardes,
un ardid harto rastrero del miserable.

Puedo calibrar el alcance de lo acontecido
en el decaimiento, cuando el escepticismo
se impone a zarpazos de realidad:
¿Prevalecerán tu carisma y mi fidelidad?
Sí, volveré a jugar a que tu hombría me protege,
que me aísla de cuanto me agrede.

Imaginaré que estamos prendidos de la boca
como eternos amantes esposo y esposa,
dulce, confiadamente refugiada en tu regazo,
anudados con firmes pero invisibles lazos.
No quisiera y quiero quererte
y así, sembrada la duda, a ti ato mi suerte.

Valéria María
-mdac-



intenso!! muy bien amiga, felicitaciones
 

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