Estrella Cabrera
Poeta adicto al portal
Historia basada en hechos estrictamente reales.
En la sala de espera de la asistenta social
estaba yo sentada, esperando.
Frente a mí, una gitana, con mala cara,
la estuve observando.
La oí, cabizbaja, sollozando.
A su lado,un niño,en el cochecito,
de ojos muy grandes y morenito,
con la nariz llena de moquitos.
Me miraba con sus tiernos ojitos
y yo miraba la roña de sus piececitos.
El llanto de la gitana me hacía sentir fatal,
y le dije: ¿te encuentras mal?
Su ropa y su pelo, ¡qué desaliño!
Y dijo: ¡Ay,que no tengo leche pá mi niño!
Tanta penita me dió
que a punto estuve de darle
los diez euros que me quedaban...
hasta que mi vista se fijó
en las cadenas doradas que su cuello rodeaban.
Y pensé yo:
"Con todo el oro ahí colgando,
¿y viene aquí a pedir llorando?"
Como soy de callar poco y hablar claro,
le dije: "Todo eso que llevas...
tiene que ser caro..."
"¿Es oro?, por preguntar...."
La gitana, sin contestar.
Y yo seguí:
"Porque a tí,
con todo lo que llevas en la garganta,
venir aquí,
no te hará mucha falta.
Ánda que si yo tuviera una de esas cadenas,
¡se me quitaban todas las penas!"
Me miró extrañada,
creo que no entendió nada.
Y yo proseguí mi comentario:
"A ver,mujer, si vienes a diario,
a pedir alguna ayuda,
no digo que vengas desnuda,
pero...pá que tó el oro no te sobre,
es que no serás tan pobre."
"Uy! Yo ésto no lo puedo vendé,
que mi familia me mata!".
"Ya, pero es oro, no es hojalata,
para dar leche a tu niño, vende una de ésas,
que, con lo que sacas,
qué leche ni leche! te compras dos vacas.
Ésa misma, la de la cruz,
que pesa un cojón,
te darían por ella un pastón."
"Ésta es un recuerdo de mi papa Ramón".
"Pues vende ese pedazo de anillo!".
"Ay,no!que me mata mi Pepeíllo,
que está en el mercaíllo!".
"Vamos, que todas tienen dueño!,
y ¿en la casa de empeño?".
La gitana, sin entender.
Dijo: "¿Pá qué, si aquí me dán pá comer?".
Pensé: "No es justo, francamente."
Y en la puerta se oyó: Que pase el siguiente!.
Entró la gitana y tardó tres minutos en salir.
Ya no sollozaba, la ví sonreír.
Tenía otro gesto, otra fortaleza.
Llevaba dos vales
uno de comida y otro de limpieza.
Cada vale de cincuenta euros, en total, cien.
Me dijo: "Toma, pá tí, m´has caído bien".
La miré con extrañeza.
Me regaló el vale de la limpieza.
Pá colonia, pá lejía o pá jabones,
¡manda cojones!
Y se fué tan ancha por el pasillo,
y al salir se echó mano al bolsillo
y sacó un canuto que llevaba hecho
y se alejó con la sorna tintineando en su pecho.
No sabía si reír o llorar.
Cuando llegó mi turno no quise entrar.
La asistenta no comprendía
qué era lo que me lo impedía.
Algo en mi cabeza me decía:
"Si entro ahí...¿qué hago?,
¿me callo...o me cago,
en los servicios sociales?
¿Entro y les digo, con buenos modales,
atajo de anormales,
aquí... las ayudas sociales...
a quién coño se las dais?
¿A quien pasa una etapa dura,
o a quien tiene más caradura?
¡A ver si me lo explicais!
estaba yo sentada, esperando.
Frente a mí, una gitana, con mala cara,
la estuve observando.
La oí, cabizbaja, sollozando.
A su lado,un niño,en el cochecito,
de ojos muy grandes y morenito,
con la nariz llena de moquitos.
Me miraba con sus tiernos ojitos
y yo miraba la roña de sus piececitos.
El llanto de la gitana me hacía sentir fatal,
y le dije: ¿te encuentras mal?
Su ropa y su pelo, ¡qué desaliño!
Y dijo: ¡Ay,que no tengo leche pá mi niño!
Tanta penita me dió
que a punto estuve de darle
los diez euros que me quedaban...
hasta que mi vista se fijó
en las cadenas doradas que su cuello rodeaban.
Y pensé yo:
"Con todo el oro ahí colgando,
¿y viene aquí a pedir llorando?"
Como soy de callar poco y hablar claro,
le dije: "Todo eso que llevas...
tiene que ser caro..."
"¿Es oro?, por preguntar...."
La gitana, sin contestar.
Y yo seguí:
"Porque a tí,
con todo lo que llevas en la garganta,
venir aquí,
no te hará mucha falta.
Ánda que si yo tuviera una de esas cadenas,
¡se me quitaban todas las penas!"
Me miró extrañada,
creo que no entendió nada.
Y yo proseguí mi comentario:
"A ver,mujer, si vienes a diario,
a pedir alguna ayuda,
no digo que vengas desnuda,
pero...pá que tó el oro no te sobre,
es que no serás tan pobre."
"Uy! Yo ésto no lo puedo vendé,
que mi familia me mata!".
"Ya, pero es oro, no es hojalata,
para dar leche a tu niño, vende una de ésas,
que, con lo que sacas,
qué leche ni leche! te compras dos vacas.
Ésa misma, la de la cruz,
que pesa un cojón,
te darían por ella un pastón."
"Ésta es un recuerdo de mi papa Ramón".
"Pues vende ese pedazo de anillo!".
"Ay,no!que me mata mi Pepeíllo,
que está en el mercaíllo!".
"Vamos, que todas tienen dueño!,
y ¿en la casa de empeño?".
La gitana, sin entender.
Dijo: "¿Pá qué, si aquí me dán pá comer?".
Pensé: "No es justo, francamente."
Y en la puerta se oyó: Que pase el siguiente!.
Entró la gitana y tardó tres minutos en salir.
Ya no sollozaba, la ví sonreír.
Tenía otro gesto, otra fortaleza.
Llevaba dos vales
uno de comida y otro de limpieza.
Cada vale de cincuenta euros, en total, cien.
Me dijo: "Toma, pá tí, m´has caído bien".
La miré con extrañeza.
Me regaló el vale de la limpieza.
Pá colonia, pá lejía o pá jabones,
¡manda cojones!
Y se fué tan ancha por el pasillo,
y al salir se echó mano al bolsillo
y sacó un canuto que llevaba hecho
y se alejó con la sorna tintineando en su pecho.
No sabía si reír o llorar.
Cuando llegó mi turno no quise entrar.
La asistenta no comprendía
qué era lo que me lo impedía.
Algo en mi cabeza me decía:
"Si entro ahí...¿qué hago?,
¿me callo...o me cago,
en los servicios sociales?
¿Entro y les digo, con buenos modales,
atajo de anormales,
aquí... las ayudas sociales...
a quién coño se las dais?
¿A quien pasa una etapa dura,
o a quien tiene más caradura?
¡A ver si me lo explicais!
* * *
Estrella Cabrera Z. c-d-17Mayo2010
Estrella Cabrera Z. c-d-17Mayo2010
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