Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
En el preludio del día, los sueño
Y distante de ustedes, les amo,
mi Sol, mi Luna,
SHIA & SUHE
cuánto les extraño.
Y distante de ustedes, les amo,
mi Sol, mi Luna,
SHIA & SUHE
cuánto les extraño.
Hoy desperté abrazándolos en sueños
y el sabor de mis lágrimas en la boca,
un grito escapó de mis labios a cielo abierto
mi corazón acelera y un suspiro me sofoca.
¡Ay de mí y de vuestra ausencia!
Que a mi vida vuelve loca.
Cara a cara, piel a piel, diciendo te quiero
volando juntos como tres mariposas
yo el cielo, ustedes mis hermosos luceros
recorriendo el mundo, cantando victorias.
¡Ay de mí y de vuestra tristeza!
Lejos están, aunque se acerque la hora.
De bosque en bosque al sabor del caramelo,
de flor un flor escogiendo las rosas
dejando sin uvas aquellos uveros
y al cacao, sin frutas, sin flores, sin hojas.
¡Ay de ustedes y de mi existencia!
Faltan mis luceros, mis preciadas joyas.
Entrelazados los tres en abrazo sincero
a la izquierda mi Luna, mi hija preciosa
de la mano derecha mi Sol el travieso
corriendo a tomar el vuelo en gaviotas.
¡Ay de ustedes y de mi desconsuelo!
Necesito tenerles mis piedras preciosas.
Día a día extrañando sus cuerpos,
y mucho mas su voz prodigiosa,
diciendo al oído, papi te quiero,
una plegaria al Dios de la gloria.
¡Ay de mí, mis amados hijos!
¡Ay de nosotros, nos faltamos ahora!
En el preludio del día los sueño,
y distante de ustedes les amo.
Mi amor es tan fuerte,
como la mas dura roca.
y el sabor de mis lágrimas en la boca,
un grito escapó de mis labios a cielo abierto
mi corazón acelera y un suspiro me sofoca.
¡Ay de mí y de vuestra ausencia!
Que a mi vida vuelve loca.
Cara a cara, piel a piel, diciendo te quiero
volando juntos como tres mariposas
yo el cielo, ustedes mis hermosos luceros
recorriendo el mundo, cantando victorias.
¡Ay de mí y de vuestra tristeza!
Lejos están, aunque se acerque la hora.
De bosque en bosque al sabor del caramelo,
de flor un flor escogiendo las rosas
dejando sin uvas aquellos uveros
y al cacao, sin frutas, sin flores, sin hojas.
¡Ay de ustedes y de mi existencia!
Faltan mis luceros, mis preciadas joyas.
Entrelazados los tres en abrazo sincero
a la izquierda mi Luna, mi hija preciosa
de la mano derecha mi Sol el travieso
corriendo a tomar el vuelo en gaviotas.
¡Ay de ustedes y de mi desconsuelo!
Necesito tenerles mis piedras preciosas.
Día a día extrañando sus cuerpos,
y mucho mas su voz prodigiosa,
diciendo al oído, papi te quiero,
una plegaria al Dios de la gloria.
¡Ay de mí, mis amados hijos!
¡Ay de nosotros, nos faltamos ahora!
En el preludio del día los sueño,
y distante de ustedes les amo.
Mi amor es tan fuerte,
como la mas dura roca.
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