Romeo Sebastian Bellini
Poeta recién llegado
Ella incompleta en la soledad de su recorrida,
sondea la estrecha celda
irrealizable y aún su vida,
permanece en la búsqueda
porque no acierta y tantea y es por eso,
que soplando lo gemido,
en mil cuatrocientos sesenta lunas
vivió el olvido
aquel que fue su amor que más duró
en oreadas cumbres y pampas dijo refugiarla,
ese, fue su hombre que tambaleó en el fulgor rugiente
ella inquiere sensible, su mentida pasión que nunca obtiene,
sigue buscando desde su ayer disimuladamente,
su bóveda azul donde ambiciona ser amada,
es protervo su escudo párvulo y desnudo,
en lógica sensatez suplicó ardiente, pero fue burlada.
Anta pálida en aquel vientre del cocoliche su melena encorvaba,
bornes pulidos funda en vahos de niebla toda su vida,
y en sombrías horas sus manos vacías desaguan, en la nada,
toco el destino el sueño mentido al despertar, esa mañana.
sondea la estrecha celda
irrealizable y aún su vida,
permanece en la búsqueda
porque no acierta y tantea y es por eso,
que soplando lo gemido,
en mil cuatrocientos sesenta lunas
vivió el olvido
aquel que fue su amor que más duró
en oreadas cumbres y pampas dijo refugiarla,
ese, fue su hombre que tambaleó en el fulgor rugiente
ella inquiere sensible, su mentida pasión que nunca obtiene,
sigue buscando desde su ayer disimuladamente,
su bóveda azul donde ambiciona ser amada,
es protervo su escudo párvulo y desnudo,
en lógica sensatez suplicó ardiente, pero fue burlada.
Anta pálida en aquel vientre del cocoliche su melena encorvaba,
bornes pulidos funda en vahos de niebla toda su vida,
y en sombrías horas sus manos vacías desaguan, en la nada,
toco el destino el sueño mentido al despertar, esa mañana.