G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal
Tiene una sed el alma
que no la sacia el agua
de todo un inmenso río.
Si la luz a la luz clama,
¿Quién cargará con la llama
y atenderá su pedido?
Quiéreme muy despacito,
que así quiero yo beberte,
y sorbito a sorbito,
saborearnos siempre.
Ya se escaparon las horas
de ese reloj ausente.
Y el corazón implora:
¡Que al tiempo no regresen!
Tiene una sed el alma
que no la sacia el agua
de todo un inmenso río.
Si la luz a la luz guarda,
¿Quién te protege a ti,
pequeño corazón mío?
G.S.A.
que no la sacia el agua
de todo un inmenso río.
Si la luz a la luz clama,
¿Quién cargará con la llama
y atenderá su pedido?
Quiéreme muy despacito,
que así quiero yo beberte,
y sorbito a sorbito,
saborearnos siempre.
Ya se escaparon las horas
de ese reloj ausente.
Y el corazón implora:
¡Que al tiempo no regresen!
Tiene una sed el alma
que no la sacia el agua
de todo un inmenso río.
Si la luz a la luz guarda,
¿Quién te protege a ti,
pequeño corazón mío?
G.S.A.