Almudena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Así cayó el telón
elevada sima de nevadas cumbres.
Cuerda floja en la que los comediantes
coquetean bailando claque.
Delirantes transeúntes zurdos
aplauden desde sus atalayas.
Entre bambalinas faldas vaporosas envenenado
su córnea
desprendiendo aroma a nardo
a la perdición del anhelo de una noche.
Ronca ansia que aprisiona el deseo,
lagrimas rebosando inutilidad.
Si se mira las manos, su figura amorfa
reptando se oculta.
Gran desperdicio de tiempo acabado,
el reloj de mañana detuvo su paso
hace tiempo ya.
elevada sima de nevadas cumbres.
Cuerda floja en la que los comediantes
coquetean bailando claque.
Delirantes transeúntes zurdos
aplauden desde sus atalayas.
Entre bambalinas faldas vaporosas envenenado
su córnea
desprendiendo aroma a nardo
a la perdición del anhelo de una noche.
Ronca ansia que aprisiona el deseo,
lagrimas rebosando inutilidad.
Si se mira las manos, su figura amorfa
reptando se oculta.
Gran desperdicio de tiempo acabado,
el reloj de mañana detuvo su paso
hace tiempo ya.
Última edición: