amormejia
Poeta veterano en el portal
De paso transitorio, así llegué,
a la Ciudad de Las Brumas.
Llegué, entre las nubes hechas de aliento,
del vapor de los cielos y la tierra misma,
llegué y sentí que nunca me fui,
aunque jamás mis pies tocaran sus suelos
Así mismo, como fruto de sus cafetales,
me sentí nacido de sus entrañas,
bajo la fronda de los cedros y laureles,
bajo la lluvia que por ratos copiosa era ríos,
era el agua bendita del cielo,
el brebaje que purificaba mi alma.
De la ciudad de las brumas llegué,
con miradas de bienvenidas
habiéndome visto extranjero
y que una palabra de mis labios me delataba.
Estaba en casa, aún si saberlo,
era uno más de los senzontes de sus campiñas
era uno de los rayos de sus amaneceres,
con una montaña hecha de vida,
era un surco más en sus suelos,
era las manos campesinas,
era objeto de simpatía de las muchachas en el parque,
era simplemente uno más de tantos
que regresaban a pagar tributo
a encontrarse a si mismos
a ser nuevamente lo que nunca dejé de ser
La Ciudad de Las Brumas,
ella me empapó de vida,
me cobijó con sus cielos
y de su suelo nutrió mi alma.
No necesito decir tu nombre,
estás en cada parte de mi,
hermosa en tu altura
adornada de tus flores
de tu frutos
de este pensar que te hace pura,
si, tan pura, como la vida misma.
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