Jesús Martínez Alcolea
Poeta recién llegado
Estaba esperando en el andén
una tarde calurosa de verano
a que pasara el primer tren
con mi carpeta en la mano.
Estaba yo muy concentrado
aprendiendo mis lecciones
cuando de pronto he escuchado
el ruido de tus tacones.
Estaba agobiado y esperando
a ver si venía, fue cuando noté
que alguien me estaba mirando
giré la cabeza, entonces te miré.
Nuestras miradas se cruzaron
parece que ocurrió un hechizo
nuestras almas se encandilaron
fue algo muy bonito y mágico.
Embobados nos quedamos
y fue cuando llegó el metro
por un momento nos amamos
tu recuerdo será perpetuo.
Tú saliste corriendo
para subirte al vagón
parecías ir huyendo
de un vulgar ladrón.
No me dio tiempo a seguirte
me quedé como paralizado
no pude subir y perseguirte
mi cuerpo estaba anestesiado.
Yo te seguiré esperando
cada día en la estación
mientras seguiré rezando
a que vuelvas a mi corazón.
una tarde calurosa de verano
a que pasara el primer tren
con mi carpeta en la mano.
Estaba yo muy concentrado
aprendiendo mis lecciones
cuando de pronto he escuchado
el ruido de tus tacones.
Estaba agobiado y esperando
a ver si venía, fue cuando noté
que alguien me estaba mirando
giré la cabeza, entonces te miré.
Nuestras miradas se cruzaron
parece que ocurrió un hechizo
nuestras almas se encandilaron
fue algo muy bonito y mágico.
Embobados nos quedamos
y fue cuando llegó el metro
por un momento nos amamos
tu recuerdo será perpetuo.
Tú saliste corriendo
para subirte al vagón
parecías ir huyendo
de un vulgar ladrón.
No me dio tiempo a seguirte
me quedé como paralizado
no pude subir y perseguirte
mi cuerpo estaba anestesiado.
Yo te seguiré esperando
cada día en la estación
mientras seguiré rezando
a que vuelvas a mi corazón.