HERNANC
Poeta recién llegado
Este es el hermano menor de 9 que nunca leerás,
Pero hoy como quizás cada tiempo, 1 me permitiré revelar.
No sabes cuánto te extraño! ¿Qué sientes?
Me siento solo, como si no conociera a nadie,
En cada mirada, o comentario de la gente,
siento aludido mi amor y dolor a detalle.
Siempre pensé tontamente en una realidad personal,
Me deje arrastrar por la corriente de mi ansiedad,
Luego dejado a mi suerte en la catarata de tu mirar
Mi cuerpo frio en la calle, gritaba tu nombre en soledad.
La senilidad, la vejez, es la infancia del despertar,
De conocer la verdad con ojos propios y cegados,
Cansado de manipular la base de tu contestar,
Atisbo la ventana de la vida, a su marco aferrado.
Escribo con esperanza de decir nada para arrepentirme,
De no revelar lo que a gritos escucharon tus oídos,
De no soltar los frutos que ni solías pedirme,
De no mostrar mis brazos por cansancio abatidos.
Estoy en esa isla de naufragio sin esperanza y sin miedo,
A la sombra de un recuerdo bello que no fue realidad,
Esperando que no atraque, ni que se hunda mi anhelo,
Deseando no desear nada, ni muerte, llanto o felicidad.
Hernanc 08/07/2013
Pero hoy como quizás cada tiempo, 1 me permitiré revelar.
No sabes cuánto te extraño! ¿Qué sientes?
Me siento solo, como si no conociera a nadie,
En cada mirada, o comentario de la gente,
siento aludido mi amor y dolor a detalle.
Siempre pensé tontamente en una realidad personal,
Me deje arrastrar por la corriente de mi ansiedad,
Luego dejado a mi suerte en la catarata de tu mirar
Mi cuerpo frio en la calle, gritaba tu nombre en soledad.
La senilidad, la vejez, es la infancia del despertar,
De conocer la verdad con ojos propios y cegados,
Cansado de manipular la base de tu contestar,
Atisbo la ventana de la vida, a su marco aferrado.
Escribo con esperanza de decir nada para arrepentirme,
De no revelar lo que a gritos escucharon tus oídos,
De no soltar los frutos que ni solías pedirme,
De no mostrar mis brazos por cansancio abatidos.
Estoy en esa isla de naufragio sin esperanza y sin miedo,
A la sombra de un recuerdo bello que no fue realidad,
Esperando que no atraque, ni que se hunda mi anhelo,
Deseando no desear nada, ni muerte, llanto o felicidad.
Hernanc 08/07/2013