Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la mar hay una isla.
En la isla una alcazaba.
En uno de sus muros
se abre una ventana.
Asomada se contempla
una sirena que canta.
Canta con dulce voz
y manda su canto al alba,
para que recorra las olas
y llegue al marino que ama.
Cantar que embruja a marineros.
Voz que embriaga de locas esperanzas.
Barcos que navegan hacia la isla,
en que rocas terribles visten la playa.
Náufragos desesperados
se ahogan en sus aguas.
Y la sirena, triste, sigue su canto,
esperando a su amor que tarda,
que no llega, perdido en horizontes,
donde no llega la mañana.