Abraham Ferreira Khalil
Poeta recién llegado
Se morirá este bosque y no harás nada
por restaurar la vida en sus contornos.
Te ciega la inconstancia, y sus adornos
vuelven a coronar tu amarga espada.
Se morirá este bosque del martirio
de sucumbir a solas cada aurora
a tu mueca espantosa y redentora,
arroyo de sonámbulo delirio.
Morirán los cipreses cuyas ramas
de dulce luto velarán mi instante.
Caigo vencido a tus sonoras llamas
y en tu latido mi pujanza errante
el bosque contamina de tinieblas
que sólo tú con tu desprecio pueblas.
por restaurar la vida en sus contornos.
Te ciega la inconstancia, y sus adornos
vuelven a coronar tu amarga espada.
Se morirá este bosque del martirio
de sucumbir a solas cada aurora
a tu mueca espantosa y redentora,
arroyo de sonámbulo delirio.
Morirán los cipreses cuyas ramas
de dulce luto velarán mi instante.
Caigo vencido a tus sonoras llamas
y en tu latido mi pujanza errante
el bosque contamina de tinieblas
que sólo tú con tu desprecio pueblas.