Oscar Gomez Garcia
Poeta recién llegado
En La noche de la tormenta,
¡madre como llovía!
Que ni la calle se seca,
ni la luna brilla.
En la noche de la tormenta,
solo se oye una corneta,
con su triste melodía,
que toca al desamparo,
hasta que llegue el día.
La tormenta está sonando,
con mucha algarabía,
apagándose en los llantos
de quien en la calle dormía.
Miles de indigentes,
sin nada que perder,
son felices bajo los puentes,
mientras deja de llover.
Uno así decía:
si te llego a tener mi vida,
sin ningún otro capital,
yo feliz sería,
con tan solo a tu lado estar.
Y yo me aprendí su filosofía,
porque también es la mía,
no hace falta más
que tener una sonrisa,
para a la vida poder mirar.
Enamorado de corazón,
sin nada que perder,
te declaro mi amor,
mientras no deja de llover.
Y que aprenda aquella gente,
que no entiende de querer,
que yo lo hago bajo un puente,
como si no hubiera un ayer.
Última edición: