Mario Garita Brenes
Poeta recién llegado
Esta noche es la más oscura de todas,
mas no temo referirme a ella en tanto exista.
Porque hasta este dolor profundo que me ahoga
Es perenne recuerdo del botín de tu conquista.
El cielo en lo alto luce negro en la hora del ocaso
No hay estrellas sino nubarrones grises por doquier
Pero aunque el día se vista con similar retazo,
aunque mañana expire el mundo, siempre te amaré.
No voy a detenerme a llorar por vos en el camino
Seguiré en mi marcha reconstruyendo sueños
Pero siempre guardaré en mi memoria aquel destino
que un día, en otra noche, unió nuestros cuerpos.
Adiós, pequeña, que en la noche me consumo,
y desde mi barco te saludo, parado firme en la popa.
Aún impregnado de tu olor con tu olor me perfumo
y junto a tu recuerdo, tras el timón, dirijo la proa.
mas no temo referirme a ella en tanto exista.
Porque hasta este dolor profundo que me ahoga
Es perenne recuerdo del botín de tu conquista.
El cielo en lo alto luce negro en la hora del ocaso
No hay estrellas sino nubarrones grises por doquier
Pero aunque el día se vista con similar retazo,
aunque mañana expire el mundo, siempre te amaré.
No voy a detenerme a llorar por vos en el camino
Seguiré en mi marcha reconstruyendo sueños
Pero siempre guardaré en mi memoria aquel destino
que un día, en otra noche, unió nuestros cuerpos.
Adiós, pequeña, que en la noche me consumo,
y desde mi barco te saludo, parado firme en la popa.
Aún impregnado de tu olor con tu olor me perfumo
y junto a tu recuerdo, tras el timón, dirijo la proa.