fede haylan
Poeta recién llegado
En la noche,
la tormenta,
de los cuerpos,
el deseo,
semántica perfecta.
Esta soledad compartida,
panacea tan ansiada,
de álgebra oculta,
razón, enigma y locura.
Cromático el amor se despliega,
entregado al murmullo del tiempo,
atormentada la parca ciega,
ultrajada se viste de recuerdo.
Ya muerto el mundo,
relojes y espejos,
ya danza el universo,
aglutinado al pulso eterno.
En mil soles,
mil candelas,
sumiso el infinito se pliega,
a la esperanza echa carne,
a la vida propagándose,
imbatible océano,
irrazonable signo imparable.
Ya nunca mañana,
de saqueados pechos,
en huesos arrastrados.
Ya en remolinos,
nubes de energía,
nace la flor,
una flor,
una flor en mi alma desierta,
ya creída olvidada,
ya creída seca.
Sólo sombras somos,
mil ventanas y una puerta.
Entonces,
deseos, enigmas, creaciones y universos.
Entonces,
la tormenta y la noche.
Entonces,
dos gotas a la nada,
dos palabras.
Entonces,
un
único,
húmedo,
humilde, invisible, indivisible, te amo.
Última edición por un moderador: