poetadeplazoleta
Poeta recién llegado
he sido serpiente reptando
en dunas, de una ciudadela
un bloque lleno de vegetación,
en una maceta sin mantillo
he sido cuerdas del perdón
y serpentinas de los adiós.
En un cráneo con una oquedad,
blandiendo los alud en la psiquis
en filos de fauces, por colmillos,
proyectando sombras al adobe
en los caminos de calles sin final.
Fui antojo, despojo y águila
papeles papirofléxicos de tinta,
en una papelera recordatoria
de «bombas atómicas del ayer»
explosionando fragmentos,
de heridas que saldaron la batalla.
Conquistando el depósito
que salió en el devengo del deber,
fracturando un cuerpo marítimo
en este río de venas, que desembarcan
-en la onírica de un mortal-
mañana, lápiz y papel...
letras y más borradores,
darán una orquesta fúnebre
a aquella papelera que me vio
lanzar, bola tras bola,
una única hoja -no arrugada-
diáfana en el éter, «balbuceando»
¡lograste la inmortalidad!
de forjar, lo que nadie supo ver,
ideas en espiral, de un caracol
en las curvas de un tallo recto
arqueado por la cima del sol,
cimentando un estéril suelo
por un yerbajo, que antes musgo.
«Y ahora espinas de un rosal»
en el regadío, que volverá a marchitar
y tornará un vacío, en ese espacio
a ojos no provistos, de «mi recuerdo»
que una vez, deje allí, para recordar…
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