Alfredo Munoz
Poeta recién llegado
Solo conmigo mismo:
No pretendo árbol amigo
Ni en el rumor de tus hojas
Para mi yermo corazón buscar abrigo;
Ni en el salitrito reseco de mis labios
Hallar un puerto,
Ni en el clamor serio de tus olas y su bruma
Mar querido; mí coraje
Ni en tus traslúcidos y efímeros ornamentos
Rocío diligente; mí ropaje.
Para ti, corazón mío y esto que sientes,
No busco yo un motivo que lo aplaque
Ni anhelo otra razón que lo sustente,
Acune o te acaricie. ¡No te lamentes!
Porque cruzó mi senda
Una. Aquella divina y seria
Mujer amada;
Que amar quería
Como aquel que bien la quiso
Había soñado que un día; ella, amaría.
¡Por ella lates! Proum-Pum
Proum-Pum, Proum-Pum
Repleto los dos latidos
El mío de angustia. El de ella, tesón.
No falles, palpita ¡afírmate!
Proum-Pum, Proum-Pum
Proum-Pum .
En la plácida ternura de sus ojos
Está el rincón,
Donde dejé,
Allí, así;
Al resguardo de su luz
-Como la golondrina deja
Segura de volver;
En su nido, su plumaje.-
Así dejé yo
Al arrullo del requiebro de sus ojos
¡De su anhelo! Yo dejé
¡Amada mía !
De mi alma;
El equipaje.
No pretendo árbol amigo
Ni en el rumor de tus hojas
Para mi yermo corazón buscar abrigo;
Ni en el salitrito reseco de mis labios
Hallar un puerto,
Ni en el clamor serio de tus olas y su bruma
Mar querido; mí coraje
Ni en tus traslúcidos y efímeros ornamentos
Rocío diligente; mí ropaje.
Para ti, corazón mío y esto que sientes,
No busco yo un motivo que lo aplaque
Ni anhelo otra razón que lo sustente,
Acune o te acaricie. ¡No te lamentes!
Porque cruzó mi senda
Una. Aquella divina y seria
Mujer amada;
Que amar quería
Como aquel que bien la quiso
Había soñado que un día; ella, amaría.
¡Por ella lates! Proum-Pum
Proum-Pum, Proum-Pum
Repleto los dos latidos
El mío de angustia. El de ella, tesón.
No falles, palpita ¡afírmate!
Proum-Pum, Proum-Pum
Proum-Pum .
En la plácida ternura de sus ojos
Está el rincón,
Donde dejé,
Allí, así;
Al resguardo de su luz
-Como la golondrina deja
Segura de volver;
En su nido, su plumaje.-
Así dejé yo
Al arrullo del requiebro de sus ojos
¡De su anhelo! Yo dejé
¡Amada mía !
De mi alma;
El equipaje.
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