En la sobremesa de la soledad
encuentro los porques de muchas razones
donde se mide en llano la parquedad
y un par de latidos, de dos corazones.
Con el humeante café sabatino
que degusto tan a solas en la plaza,
tu imagen llega con brío y mucho tino
para endulzar como si fuese melaza.
En la sobremesa de esta vastedad
donde no importa tanto el como ni cuando,
se impone regiomontana necedad
de pensarte siempre restando y sumando.
Restaba el silencio, sumaba a la alcoba,
llámame loco y necio, si aún te recuerdo.
Aposentos que no conocen de escoba,
el mismo queroseno y el mismo acuerdo.
En la sobremesa de esta, mi verdad.
encuentro los porques de muchas razones
donde se mide en llano la parquedad
y un par de latidos, de dos corazones.
Con el humeante café sabatino
que degusto tan a solas en la plaza,
tu imagen llega con brío y mucho tino
para endulzar como si fuese melaza.
En la sobremesa de esta vastedad
donde no importa tanto el como ni cuando,
se impone regiomontana necedad
de pensarte siempre restando y sumando.
Restaba el silencio, sumaba a la alcoba,
llámame loco y necio, si aún te recuerdo.
Aposentos que no conocen de escoba,
el mismo queroseno y el mismo acuerdo.
En la sobremesa de esta, mi verdad.
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