sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
En la sombra del mar
pude oír tus gritos
pero no podías renacer en mis besos.
Llegué hasta las rocas
cuando estás caían en las sombras,
quise tocar tus labios
pero no pude
porque el agua estaba sujetando a mi boca.
En la madrugada del agua
no podía ver tu sonrisa
en las almas marinas.
Cuando tocaba la espuma
no me imaginaba
que estaba llevando
mi sangre a la marea
estaba muerto
en mitad del océano
pero aun así
te escribía poesías
hasta llegar al fondo
de tus sombras.
Quería decirte que te quería
y siempre lo he hecho
a pesar de que tu voz
estaba en el adiós
de mis susurros.
Me encontraron flotando
y me enterraron junto
a tu espejo
ese en el que te aparecía
para que me dijeras
todo lo que no estaba escrito.
Las noches eran tormentosas
me tenias grabado en tu memoria
pero estaba entre tus sombras
porque yo vine
de la sombra del mar.
En el mar hice un juramento
juré que vivo o muerto
te llevaría a mis besos
no se como lo podía hacer
pero era la vida
la que me protegía
y me mataba
para estar en tus sueños
pues aunque sean tristes
mi cuerpo
era ceniza en tus lágrimas.
Los amaneceres eran tu diario
donde te acercabas a mi lápida
y me decías llorando
que me querías
que mi muerte
te ponía triste
y me dejabas en susurros.
Lloverán las letras
en el muro de mi muerte
ahí donde las espinas
me llevaron a mi espíritu
donde tocabas cada parte
de mis fotos
cuando aun era tuyo
y no pude sonreírle
a la muerte
porque estaba herido
y caía en tus besos
con el soplo
de donde todo
era triste y doloroso.
Me enterraste cerca de ti
fue mi último deseo
para acercarme a ti
y nombrarte en mis oraciones
pero siempre te digo
que te escribo desde el cielo
para llevarte en mi mente
que abre las puertas
de la muerte
y te lleva a mis heridas
para curarme en tu agua bendita
pues mi cuerpo se despidió
del mar
pero no de ti.
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