aguijonmagico
Poeta recién llegado
En la tarde de aquel primer día
hablamos poco.
Estábamos cada vez más quietos
y en silencio,
como adormecidos,
pero contemplando el sol
claro y frio
del crepúsculo.
Allá en las montañas,
árboles negros.
Más tarde,
cuando la luna llena
iluminó la tierra silenciosa y desnuda,
oímos juntos los ruidos de la escarcha.
Las nubes se amontonan
cubren la faz blanca de la luna.
Por la mañana
cayó nuestra primer nevada
esparciendo sobre el suelo
un polvo de magia,
fino y helado.
Después, finalmente,
nos besamos.
hablamos poco.
Estábamos cada vez más quietos
y en silencio,
como adormecidos,
pero contemplando el sol
claro y frio
del crepúsculo.
Allá en las montañas,
árboles negros.
Más tarde,
cuando la luna llena
iluminó la tierra silenciosa y desnuda,
oímos juntos los ruidos de la escarcha.
Las nubes se amontonan
cubren la faz blanca de la luna.
Por la mañana
cayó nuestra primer nevada
esparciendo sobre el suelo
un polvo de magia,
fino y helado.
Después, finalmente,
nos besamos.