En la vaguada

infeliz?

Feliz
EN LA VAGUADA

Un golpe más en tu pecho de barro
y una mirada esquiva
a los ojos que disponen el molde.
El agua que acaricia tu piel de sirena
suda los esfuerzos de tu corazón
y lava los deshechos en tu cuerpo,
desdeñando un perdón,
resbalando mis manos.

En la angosta esperanza
me instalo y me escondo,
buscando un calor
que te quema de abrazos
y que escarpa tus bordes.
En la abrupta ladera de tu vientre
clavo los estériles dientes
de mi arado voraz,
que a golpe de incisivo
se come tus latidos,
y se pudre en el surco tu rechazo.

Sol dorado y de helio,
cómo disfrutamos de un momento,
cómo te prestamos un espejo.
Sol de miel y Luna fría,
te dejo un sueño esculpido,
me llevo un sueño prestado.
 
EN LA VAGUADA

Un golpe más en tu pecho de barro
Y una mirada esquiva a los ojos que disponen el molde.
El agua que acaricia tu piel de sirena
Suda los esfuerzos de tu corazón
Y lava los deshechos en tu cuerpo
Desdeñando un perdón, resbalando mis manos.

En la angosta esperanza me instalo y me escondo
Buscando un calor que te quema de abrazos
Y que escarpa tus bordes.
En la abrupta ladera de tu vientre clavo los estériles dientes
De mi arado voraz, que a golpe de incisivo se come tus latidos,
Y se pudre en el surco tu rechazo.

Sol dorado y de helio,
Cómo disfrutamos de un momento,
Cómo te prestamos un espejo.
Sol de miel y Luna fría,
Te dejo un sueño esculpido,
Me llevo un sueño prestado.

Veo que has notado lo del ritmo. En realidad los últimos tres versos de la segunda estrofa son añadidos después, porque pensaba que el poema estaba cojo, y la verdad es que se nota una velocidad diferente, aunque hable de lo mismo. Buena observación.
Sí hay veces que estamos ciegos, bueno, el 70 por ciento de nuestra vida estamos ciegos yo creo. Gracias por pasar, un abrazo.
P.D: tu buzón de correos está estropeado
 
EN LA VAGUADA

Un golpe más en tu pecho de barro
Y una mirada esquiva a los ojos que disponen el molde.
El agua que acaricia tu piel de sirena
Suda los esfuerzos de tu corazón
Y lava los deshechos en tu cuerpo
Desdeñando un perdón, resbalando mis manos.

En la angosta esperanza me instalo y me escondo
Buscando un calor que te quema de abrazos
Y que escarpa tus bordes.
En la abrupta ladera de tu vientre clavo los estériles dientes
De mi arado voraz, que a golpe de incisivo se come tus latidos,
Y se pudre en el surco tu rechazo.

Sol dorado y de helio,
Cómo disfrutamos de un momento,
Cómo te prestamos un espejo.
Sol de miel y Luna fría,
Te dejo un sueño esculpido,
Me llevo un sueño prestado.

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Qué bellas imágenes, qué final precioso.

Un gran abrazo desde Buenos Aires.
 
Vaya, pero que escarceo de imágenes, todo un juego profundo, de lo que fue, de lo que es, con la tentativa de poder encontrar un sueño para moldear como vos querés en un futuro. Creo que es un poema de amor realista...o ¿pesimista?, pahh, no se, yo como siempre me pierdo, pero me gustó. Veo que vos desde hace rato hacías vandalismo, sólo que pretendías pasar desapercibido :::sonreir1:::
Un beso Fran :)

Es un poema realista y pesimista, al borde de una ruptura. Desde hace cuánto rato hacía vandalismo...?:S Me gustaron tus comentarios y verte por aquí Anita.
Un beso.
 
EN LA VAGUADA

Un golpe más en tu pecho de barro
y una mirada esquiva
a los ojos que disponen el molde.
El agua que acaricia tu piel de sirena
suda los esfuerzos de tu corazón
y lava los deshechos en tu cuerpo,
desdeñando un perdón,
resbalando mis manos.

En la angosta esperanza
me instalo y me escondo,
buscando un calor
que te quema de abrazos
y que escarpa tus bordes.
En la abrupta ladera de tu vientre
clavo los estériles dientes
de mi arado voraz,
que a golpe de incisivo
se come tus latidos,
y se pudre en el surco tu rechazo.

Sol dorado y de helio,
cómo disfrutamos de un momento,
cómo te prestamos un espejo.
Sol de miel y Luna fría,
te dejo un sueño esculpido,
me llevo un sueño prestado.

Me llevo un poema incrustado en los ojos.
 
EN LA VAGUADA

Un golpe más en tu pecho de barro
y una mirada esquiva
a los ojos que disponen el molde.
El agua que acaricia tu piel de sirena
suda los esfuerzos de tu corazón
y lava los deshechos en tu cuerpo,
desdeñando un perdón,
resbalando mis manos.

En la angosta esperanza
me instalo y me escondo,
buscando un calor
que te quema de abrazos
y que escarpa tus bordes.
En la abrupta ladera de tu vientre
clavo los estériles dientes
de mi arado voraz,
que a golpe de incisivo
se come tus latidos,
y se pudre en el surco tu rechazo.

Sol dorado y de helio,
cómo disfrutamos de un momento,
cómo te prestamos un espejo.
Sol de miel y Luna fría,
te dejo un sueño esculpido,
me llevo un sueño prestado.

Muy bueno tu poema, Francisco. Como siempre nos regalas excelentes imagenes y un lenguaje poético de primera. Un abrazo.
 

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